<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192</id><updated>2011-10-20T21:25:00.071+02:00</updated><category term='Música'/><category term='Erotismo'/><category term='Historias'/><category term='Salegia'/><category term='Apertura'/><category term='Epístola'/><category term='Soberbia'/><category term='moraleja'/><category term='Soneto'/><category term='Cartas'/><category term='Relato'/><category term='Oda'/><category term='Camões'/><category term='Portugués'/><category term='Poesía'/><category term='Ensayo'/><category term='Feijoo'/><category term='Épica'/><category term='exempla'/><category term='Hexasílabos'/><category term='Terror'/><category term='Relleno'/><title type='text'>La lira de Damón</title><subtitle type='html'>De literatura y poesía hablamos.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>33</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-7998317071190838409</id><published>2011-10-20T21:23:00.001+02:00</published><updated>2011-10-20T21:25:00.104+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soberbia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Salegia'/><title type='text'>Soberbia III</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;text-indent:36.0pt; tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;span style="font-size:16.0pt"&gt;-III-&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;text-indent:36.0pt; tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;span style="font-size:16.0pt"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Pasó una semana entera desde que aquel cortesano trajese el libro cuando Fernán no pudo evitar perder los nervios.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Meses atrás el abad le encomendó que buscase información en diversas fuentes sobre los pecados capitales que recogiera el Papa Gregorio I el Magno muchos siglos antes y que fueron previamente revelados por Juan Casiano, uno de los padres de &lt;st1:personname productid="la Iglesia." st="on"&gt;la Iglesia.&lt;/st1:personname&gt; Él se había ocupado en recoger cuantos testimonios encontró y ya había empezado a escribir su propia versión, traduciendo y adaptando lo que escribieran otros previamente. Según el propio abad, ese libro sería una buena recopilación muy válida para los futuros novicios y monjes que quisiesen aprender los caminos de Cristo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Fernán no paraba de pasear por el claustro un tanto alterado. Desde la noticia de que él o Mateo podrían trabajar con el extraño códice sureño, había dejado de escribir el suyo, pues no era capaz de centrarse en el que tenía entre las manos. Mateo, sin embargo, no paraba de trabajar. A él se le había encomendado un &lt;i&gt;Libro de horas&lt;/i&gt; para el barón de Santa María del Madero, que contaba con gran cantidad de rezos y salmos, así como las ilustraciones del hermano Lucas, un muy buen miniador.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Sabía perfectamente que tenía muy pocas posibilidades de conseguir el trabajo: Mateo era un hombre con mucha experiencia, mientras que él solo tenía veinte años, hasta hacía muy poco era un novicio y sus hermanos de &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;la Orden&lt;/st1:personname&gt; no le habían ungido los pies en señal de reconocimiento como monje benedictino.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Por suerte aquel día tenían tiempo libre otorgado semanalmente, que podían ocupar en cuanto quisiesen, siempre y cuando se ciñesen a su vida monástica. Él solía aprovechar aquellas tardes para visitar a su hermana.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Embutido en su hábito negro caminó por las callejuelas de Santo Domingo de Silos. La poca gente que se iba encontrando a esas horas le saludaba con una ligera y respetuosa inclinación de cabeza. Sin embargo, muchos sabían adónde se dirigía y no les gustaba.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;La casa en la que vivía su hermana estaba apartada del núcleo del pueblo y no por casualidad. Una sempiterna columna de humo borboteaba del agujero que servía de chimenea de la pequeña choza de madera. Antaño vivieron allí los dos con sus padres, prácticamente hacinados y sin ninguna movilidad, pero unos años atrás su padre fue acusado, por una turba de vecinos descontentos, de brujería. Inmediatamente el hombre tuvo que huir, acompañado de su esposa, y dejando atrás a sus hijos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;La infamia de su padre le había traído siempre problemas a Fernán. De muy joven sintió la llamada de Dios, pero en el monasterio no le pusieron las cosas fáciles para acceder como novicio. Le hicieron pruebas de lectura, le plantearon acertijos e incluso le hicieron recitar de memoria pasajes de la biblia, y aún así, tras demostrar que era un niño capaz e inteligente, muchos monjes recelosos adujeron que alguna artimaña de su padre había detrás, aunque a regañadientes le aceptaron en &lt;st1:personname productid="la Orden." st="on"&gt;la Orden.&lt;/st1:personname&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Su hermana Isabel no tuvo tanta suerte. Más joven que él, nunca se juntó con otros niños, salvo una niña hija de un amigo de su padre. Siempre cerrada y misteriosa, había contribuido a perpetuar e incluso agrandar el mito sobre su padre y, desde que vivía sola, sobre sí misma. La gente la temía y la llamaba Isabel, &lt;i&gt;la bruja&lt;/i&gt;, pero siempre en susurros, temiendo llamar sobre ellos su posible furia demoníaca.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Fernán no creía aquellos rumores. Su padre no era un brujo, y su hermana mucho menos. Simplemente él conocía remedios y curas con las plantas de la región y algunas canciones antiguas y las había enseñado a sus hijos. Nada más. Isabel era para el joven monje la única familia que parecía quedarle, consuelo y consejera.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Llamó a la puerta y la abrió ligeramente para acceder a la vivienda.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Ave María purísima.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Sin pescado en la cocina.- respondió una voz detrás de una columna de humo que olía a romero.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El monje se enfurruñó mientras entraba y buscaba una silla.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Sabes que no me gusta que hagas esas bromas, Isabel.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Y tú sabes que aquí no te hacen falta esos formalismos. Toma, prueba esto a ver si te gusta.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Su hermana se acercó a él con una larga cuchara de madera rebosante de algún potaje de los que solía cocinar. Isabel, de dieciséis años, era una chica aparentemente normal de su edad, con la madurez que otorga la vida solitaria. De su padre había heredado, entre otras muchas cosas, la predisposición al pelo cano, y algún hilo blanco se veía por entre la maraña frondosa de pelo negro. Cuando se les veía juntos costaba adivinar que eran hermanos, tanto por el porte, tímido el de uno y bravo el de la otra, como por la altura, pues la enorme estatura del monje superaba en medio metro al de la joven.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Está en el punto justo, muy rico.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Isabel regresó al caldero, lo descolgó y apartó del fuego y se sentó con su hermano. Debía admitir que aquellas visitas le agradaban, eran un punto de inflexión en aquella vida tan solitaria que acostumbraba a llevar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Cómo va todo por aquí?- preguntó el monje.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Esto es un no parar, aún estoy limpiando la suciedad que dejó la fiesta que montamos al rey hace dos días. ¡Justamente coincidió con el paso de tu querido Papa por el pueblo! ¿No te lo dije?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Fernán acogió su respuesta con sorna. ¿Qué iba a pasar en la vida de Isabel que no fuese rutina o secreto? O una unión de las dos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Y las gallinas? ¿Paren muchos huevos? Igual en esta época, con el calor, les cueste menos incubar, ¿no crees?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Isabel enarcó una ceja y miró a su hermano con ojo crítico.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- A ti te pasa algo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El monje se mostró acalorado para guardar las apariencias.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Pasarme a mí? Nada, no me pasa nada.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- A mí no me engañas, seguro que en ese monasterio está ocurriendo algo. ¿Algún lío de faldas con algún monje?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Santa María madre de Dios!- Fernán se santiguó rápidamente- No oses decir esas cosas, por lo que más quieras.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Qué pasa? Siempre me han resultado extrañas las faldas de esas sotanas que lleváis, y entre tanto hombre con voto de castidad…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Fernán le puso una mano abierta frente la cara.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- No prosigas por ahí, por favor.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Está bien, está bien- Isabel se levantó y dio un par de vueltas más al contenido del caldero-, pero a ti te pasa algo que no me quieres contar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Claro que quería contárselo, pero no sabía cómo. O, mejor dicho, no sabía de qué modo contárselo para no parecer un niño avaricioso.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Aunque no es nada importante- empezó con cierta vacilación-, algo sí que puede estar pasando en el monasterio.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Esperó algún comentario de su hermana, pero ésta no habló, incitándole así a seguir con su relato.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Conoces a Lope de Lerma?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Isabel hizo memoria mientras probaba ella misma aquello que había cocinado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Alguna vez lo he visto, pero nunca he llegado a conocerle. Anda por ahí como su fuese un gran conquistador. ¿No dicen que tiene a sus hijos en tu monasterio?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Sí, allí están. Hace una semana vino y entregó al monasterio un libro que había rescatado en Granada.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Los ojos de Isabel pasaron del entendimiento fraternal al más vivo interés. Su padre, por suerte para ambos, les había enseñado a leer, y los dos eran conscientes del poder que esconden las páginas de los libros. Cómo la diferencia entre un hombre letrado y uno analfabeto puede suponer el conocimiento de múltiples áreas de la vida, y aquello era lo que realmente le interesaba a Isabel: saber.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Qué clase de libro?- la muchacha volvió a sentarse ante su hermano.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Es una maravilla, Isabel, deberías verlo. Es bastante grande, aunque no tanto como los que usamos para las partituras de los salmos y cantos. Apenas he podido verlo, pero trata sobre los pecados capitales, ¡el mismo tema sobre el que estoy escribiendo yo, Isabel! Sus dibujos son poco más que divinos, obra de algún iluminado que abrazara la fe en Jesucristo en el sur.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Y qué ocurre con ese libro que te preocupa tanto?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- El padre Miguel quiere que se traduzca y mejoren sus dibujos aún más si cabe. Sin embargo, está decidiendo quién lo hará, si el hermano Mateo o yo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Y quieres ser tú quien lo haga.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Así es.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Lo entendía perfectamente. Ella era capaz de cualquier cosa por alcanzar sus ambiciones.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Qué tendría que ocurrir para que fueses tú quien consiguiese ocuparse del libro?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Tendría que demostrar rapidez y eficacia en mis otros escritos, un buen conocimiento del árabe, una buena caligrafía…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Todo eso lo tienes, ¿no?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Sí, pero él es más veterano. Me saca muchos años de ventaja, ha escrito multitud de tomos, ahora mismo está terminando un libro para el barón de Santa María del Madero. De hecho, se lo entregará dentro de unos días, vendrán al monasterio él y unos cuantos camaradas de su Orden.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;En los ojos de Isabel brotó una repentina chispa. Fernán la conocía bien y sabía que se le había ocurrido algo. El problema era que, si bien los planes de su hermana solían ser efectivos, no siempre eran del todo morales.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Podrías boicotear el libro de ese tal Mateo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Fernán se apresuró a negar con enérgicos movimientos de manos y cabeza.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Jamás osaría en hacer tal cosa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Por qué no? No te estoy pidiendo que hagas nada malo, piénsalo bien. Mateo dices que es rápido, muy bueno en terminar libros en poco tiempo. ¿Verdad?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El monje le respondió con un ligero asentimiento.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Sería raro pensar que, con tanta prisa, Mateo se haya equivocado en algún escrito? Quizá donde quiso decir &lt;i&gt;pena&lt;/i&gt; ha escrito &lt;i&gt;pene&lt;/i&gt;, son errores humanos. Supongo que entiendes a qué me refiero.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Fernán la entendía, pero no quería seguir escuchando. Le horrorizaba la idea, pero lo que más le revolvía el estómago era que su hermana tenía razón. Tal vez aquella fuera la única forma de conseguir ganar prestigio a costa del hermano de &lt;st1:personname productid="la Orden." st="on"&gt;la Orden.&lt;/st1:personname&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Mientras tanto, Isabel se levantó, buscó entre diversos potingues de un pequeño armario colgado de la pared y se lo lanzó al monje.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Toma, te hará falta.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El joven investigó el contenido del frasco y vio un líquido de color verde terroso, con ligeros posos de algo que no reconoció flotando.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿No será veneno, verdad?- preguntó con cierto temor a saber la respuesta.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Isabel, muy a su sorpresa, rió.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Veneno? No seas tonto. Es valeriana para que te ayude a dormir. Tienes cara de no haber pegado ojo desde hace muchas noches.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El monje guardó el frasco, aliviado, en el interior de su hábito, mientras acercaba la silla al caldero aún humeante.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Te importaría darme un poco? Las cenas del monasterio no son muy copiosas, precisamente.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El suero de Isabel le había servido de bálsamo perfecto. Las dos noches que le precedían desde que visitara a su hermana habían sido convulsas, plagadas de sueños en los que se veía a sí mismo humillado bajo la sombra del hermano Mateo. Él mostraba su Libro de horas al barón, éste lo contemplaba con entusiasmo mientras el abad Miguel repetía constantemente: “Sabía que no podía confiar en Fernán”. Y él pedía clemencia, exigía que se repasasen sus escritos, demandaba un poco de atención. La segunda noche es sorprendió a sí mismo despertándose a gritos: ¡No soy tan bueno como ella! ¡No soy lo que querías que fuera, soy lo que yo quise ser!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El grito retumbó en su celda y le devolvió a la realidad. Las noches de verano burgalesas solían ser frescas y, aun así, Fernán sudaba a chorros. ¿Ella? ¿Qué demonios había estado pensando?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Saltó del jergón y empezó a caminar en el pequeño espacio que consideraba suyo, a pesar de su voto de pobreza (“digan lo que digan, esta es &lt;i&gt;mi&lt;/i&gt; celda”, se repetía en ocasiones). Pensaba en Mateo y en sus sueños y como San Agustín en el pasado, él tuvo un debate con su propia conciencia, preguntándose en voz alta y respondiéndose mentalmente.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Qué debería hacer?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;i&gt;Quieres escribir ese libro, Fernán.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Pero, ¿quién me dice que no voy a hacerlo? El abad confía en mí.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;i&gt;¿Eso crees? ¿Acaso no es Mateo el más experimentado de los copistas? Y un buen traductor de la lengua árabe.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Más motivos a mi favor. Pese a mi juventud y su experiencia, el abad se plantea mi nombre para la tarea.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;i&gt;De acuerdo, pero mañana vendrá el barón, ¿qué ocurrirá?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- El barón se confesará con el abad y Mateo le dará su Libro de horas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;i&gt;¿Y?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- El barón agradecerá a Mateo el trabajo, ensalzará la grandeza del monasterio y la buena política del abad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;i&gt;¿Y tú qué estarás haciendo mientras tanto?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Fernán fue incapaz de responderse a sí mismo, pues sintió una enorme y repentina desolación.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;i&gt;Exacto&lt;/i&gt;, siguió divagando su mente, &lt;i&gt;no estarás&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;haciendo nada. Mateo hará que el barón tenga en cuenta la habilidad de nuestro &lt;/i&gt;scriptorium&lt;i&gt;, y el abad dará el libro a Mateo para que lo copie él, que tan buenas opiniones ha llevado al templo.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Y qué hago? No puedo escribir nada bueno de aquí para mañana. ¡Por los pozos del infierno! No debí abandonar el tratado que me pidió Miguel.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;i&gt;Aún puedes hacer una cosa. Piensa en el consejo que te dio Isabel.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Boicotear el Libro de horas? No me veo capaz de ello.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;i&gt;¿Por qué? Recuerda de quién eres hijo, la predilección por esas acciones corre por tus venas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Pero si me pillan, las consecuencias pueden ser nefastas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;i&gt;En cambio, si no lo hacen, podrá ser todo maravilloso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Y qué hay de mi alma? Debo confesárselo al abad para permanecer sin mácula.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;i&gt;Si consigues que el abad te otorgue la tarea de traducir y reelaborar el libro, ya será suficiente penitencia, pues sin duda te ocupará toda la vida, o muchos años de ella, completarlo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El monje empezó a sentirse envalentonado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Y si fracaso?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;i&gt;Si fracasas, Fernán, no habrá ningún pecado que confesar, pues no se habrá llevado a cabo en sus últimas consecuencias.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Miró, de repente, la puerta de la celda, como si algo le empujase a abrirla y salir corriendo. Sin embargo, se contuvo y se acercó a ella con fingida tranquilidad. Abrió la puerta y asomó la cabeza con lentitud, confiando en que sus hermanos estuviesen extenuados del trabajo del día anterior.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Mientras se dirigía hacia el claustro miró la luna y, por su posición, intuyó que aún faltaban unas cuantas horas para maitines, tiempo más que suficiente para llevar a cabo su improvisado plan.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Como si de un gato se tratara, cruzó el claustro oculto en las sombras que le proporcionaban las columnas y su hábito benedictino, negro como la más oscura de las noches. El camino hasta el &lt;i&gt;scriptorium&lt;/i&gt; se le hizo más largo que nunca, mientras se maldecía a sí mismo por acometer un acto tan atroz en la casa de Cristo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Con un golpe seco y firme abrió la poca protección que contaba la puerta de la biblioteca. Al encontrarse dentro del monasterio, donde solo los monjes permanecían por la noche, el abad había establecido un tono de complicidad con sus hermanos y no veía necesario ningún excesivo nivel de seguridad, dado que por el día era un lugar transitado a todas horas y ningún secreto guardaban para los benedictinos, si acaso servía para detener algún animal nocturno que se colara en el edificio.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;No le costó orientarse por la sala, pues él era uno de esos que apenas salía de la biblioteca y el &lt;i&gt;scriptorium&lt;/i&gt; salvo para las comidas y los oficios, aunque su trabajo como copista y traductor le permitía saltarse algunos de éstos. Pasó de largo el sitio que solía ocupar él para trabajar, en dirección al de Mateo. La mesa, ligeramente inclinada, contaba en la parte inferior de un cajón donde los monjes guardaban sus enseres. Fernán echó mano del que tenía ante sí y encontró lo que buscaba: el estuche que utilizaba Mateo para escribir.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El nerviosismo que se había adueñado de él instantes antes se había disipado con la proximidad de su acto de boicot. Ya no le parecía una aberración, sino un buen tirón de orejas a uno de sus hermanos, que se había vuelto un tanto engreído. ¡Alguien debía bajarle los humos!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Del estuche extrajo un cálamo y un pequeño bote de tinta. Por las horas de inutilidad, ésta se había solidificado, pero con la precisión de un experto, Fernán la sometió a unos cuantos meneos con la pluma y, poco a poco, fue tomando la consistencia adecuada para escribir. De la misma cajita extrajo un estilo de metal, instrumento semejante a un cuchillo, que se usaba para rascar el pergamino con doble función: alisarlo, para facilitar la escritura y, en ocasiones, llegar a borrar todo rastro de tinta.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Abrió el Libro de horas del barón, que reposaba sobre la mesa de trabajo, y eligió una página al azar. Con el estilo, y sin seguir orden alguno, se puso a borrar palabras y a escribir otras carentes de sentido, soeces e insultantes con una caligrafía tan idéntica a la de Mateo que parecía haberla escrito él mismo. En un arrebato creativo, incluso llegó a dibujar penes enormes y desproporcionados a los hombres que ilustraban el libro desde las miniaturas, y a las mujeres las llenó de pezones rezumantes de leche por todo el cuerpo. Incluso dibujó con un curioso acierto a un perro fornicando con una prostituta. El barón debía sentirse horrorizado del libro a primera vista, no cuando se encontrase en su casa y se detuviese a leerlo con tranquilidad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Cuando se vio a sí mismo satisfecho y saciado, extrajo del pequeño maletín un trapo oscurecido por las múltiples horas de trabajo, que servía para limpiar el estilo y el cálamo, lo guardó todo en su sitio y salió del &lt;i&gt;scriptorium&lt;/i&gt; con el mismo sigilo que empleó para entrar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;De un rápido vistazo miró la luna y comprobó que había avanzado en el cielo más de lo que se había imaginado y que disponía de poco tiempo para llegar a su celda, pedir perdón a Dios por el acto que acababa de cometer y por el que debía emprender el día siguiente, y echarse en el jergón y simular un sueño profundo hasta llegado el momento de la oración matutina.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Cuando la mañana siguiente cantaba los rezos con sus hermanos, Fernán no pudo evitar sentir cierto sentimiento de culpa. Aprovechó los cánticos para, interiormente, seguir pidiendo el perdón de Dios. Se acercaba para escuchar los cuchicheos de sus compañeros, por si alguno hablaba de la biblioteca o de Mateo, pero para su alivio, nadie parecía haberse dado cuenta de la fechoría nocturna.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Sin embargo, su pasajero estado de calma se truncó cuando una gran comparsa de caballeros entró en el monasterio. Encabezados por el barón, cuatro caballeros con los emblemas de Santiago y acompañados de sus respectivas comitivas tomaron ruidosamente el patio, a total discordancia del silencio que solía reinar allí. Fernán sólo reconoció a don Álvaro, barón de Santa María del Madero, y a don Pelayo, que solían visitar con cierta asiduidad el monasterio.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Parte de la comitiva era un grupúsculo de mujeres jóvenes que seguían muy de cerca de don Pelayo. ¿Su hija, quizás?, se preguntó Fernán. No le importaba la cercanía de mujeres, al fin y al cabo su confidente, después de Dios y su confesor, era su hermana. Sin embargo, había otros monjes que no toleraban en exceso la presencia de mujeres allí, los unos por la desconocida tentación hacia su sexualidad, los otros por considerarlas el mal bíblico.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;También vio a un hombre que, a primera vista, pensó que se trataba de Lope de Lerma. El parecido era asombroso, salvo porque este hombre era mucho mayor, tal vez era su padre, tenía entendido que formaba parte del séquito del barón.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El abad Miguel les recibió con toda la pompa que precisaban y mandó a las monturas a la caballeriza. Los caballeros irían a rezar y ofrecer al santo una ofrenda para dar gracias por algo que había ocurrido, Fernán lo desconocía. De hecho, poco interés le despertaba aquella visita, de modo que decidió marcharse.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Fernán, ven aquí.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El abad vio cómo intentaba zafarse de la multitud y lo llamó cuando estaba prácticamente apunto de desaparecer. El corazón del monje dio un vuelvo. Sabía que era imposible, pero hasta que todo el asunto del boicot hubiese pasado, sentía que cada vez que alguien le llamaba era para inculparle. Medio cabizbajo se acercó a su superior.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Padre?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Acompáñanos, Fernán. Necesito un escriba. Después de que den constancia ante Dios de la ofrenda, hay que dar constancia ante los hombres.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Por supuesto.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El monje siguió al abad, que le llevó al scriptorium para que cogiese sus materiales de escritura. El joven seguía pensando que una peligrosa mano del pecado se cernía sobre él, y no pudo evitar ponerse nervioso mientras buscaba sus bártulos, llegando incluso a tirar al suelo alguno de ellos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Mientras recogía, los caballeros entraron al scriptorium para sorpresa de los dos monjes.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Ya está hecha la ofrenda?- preguntó el abad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Solo había que dárselo al vicario y dar gracias a Dios, ¿cuánto más se puede tardar en hacer eso?- dijo uno de los caballeros desconocidos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Nos han dicho que estaría aquí, padre- intercedió don Álvaro-, podemos formalizar aquí la entrega, si le parece.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Miguel se encogió de hombros.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- No hay problema, adelante.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Fernán se sentó en su mesa, tomó un trozo de pergamino y dispuso todos sus aparejos para escribir lo que le dictaban.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Apunta- exigió el abad-, el decimoquinto día de julio del año del señor 1280, siendo abad de Santo Domingo de Silos don Miguel, &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;la Orden&lt;/st1:personname&gt; de Santiago entrega cuatro reses, doce corderos y bisutería granadina en honor del santo y a la gloria de Dios, por interceder en el funesto futuro de &lt;st1:personname productid="la Orden." st="on"&gt;la Orden.&lt;/st1:personname&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El monje hizo el punto y final. Aquel trozo de pergamino se entregaría al vicario, quien tomaría especial cuidado de cuidar tanto de él como de lo que decía.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Permitidme la pregunta indiscreta, pero ¿qué es lo que ha pasado?- dijo el abad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Don Pelayo se adelantó a la distante mente del barón y respondió por él.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Tras la batalla de Moclín, &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;la  Orden&lt;/st1:personname&gt; estuvo a punto de desaparecer. El rey tomó cartas en el asunto y, para evitar la disolución, ha integrado en nuestras filas a &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;la Orden&lt;/st1:personname&gt; de Santa María de España, que él mismo fundó, y ha nombrado a su maestre, don Pedro Núñez, maestre de &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;la Orden&lt;/st1:personname&gt; de Santiago.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El abad asintió emocionado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Es un rey sabio, ya lo dicen en París, y magnánimo. Ha antepuesto a &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;la Orden&lt;/st1:personname&gt; del patrón antes que a sus propios deseos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Así es. &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;La Orden&lt;/st1:personname&gt; de Santiago sigue viva, nadie podrá borrarnos de los libros.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Como si de un resorte se tratara, aquellas palabras activaron el cansado cerebro del barón.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Libros! Un monje de aquí me envió una carta diciendo que tenía un libro terminado para mí.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El estómago de Fernán dio un vuelco y la bilis le subió a la garganta. Miguel, por su parte, no pareció notar el gesto de disgusto del joven monje.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Por supuesto, ahora mismo le llamo. Aún no he visto el libro, pero es un muy buen copista y traductor, verá cumplidos todos sus deseos, barón.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Miguel se asomó a la puerta del scriptorium y, poco tiempo después, Mateo entró a la sala, como si hubiese estado fuera esperando que le avisaran. La satisfacción poblaba su rostro. A Fernán le pareció como si supiese algo que los demás no sabían, sobretodo cuando posó sobre él su mirada. Entonces cayó en la cuenta. ¡El abad le había dado el libro granadino para traducirlo! ¡Mateo le había ganado!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Fernán empezó a temblar ligeramente de rabia, pero puso todo su empeño en que no se notara. Si hacía un rato tenía miedo por qué podría pasar con su boicot, ahora sentía una extraña sensación de malicia y ganas de reírse de su hermano.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Mi buen barón- dijo Mateo tomándole las manos al envejecido caballero-, me honra poder darle el fruto de muchas horas de trabajo y contemplación- soltándolo, se dirigió hacia su mesa y buscó el libro donde lo guardara. Fernán creía haberlo puesto en su sitio, pero empezaron a saltarle dudas. Para su alivio, el libro estaba donde tocaba-. Este que tenéis aquí es el libro de horas hecho especialmente para vuestras oraciones y rezos. Tomad, abridlo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Don Pelayo tomó el libro y ayudó al barón a ojearlo. Empezó a pasar hojas del pergamino casi sin mirar, pero algo de pasada le llamó la atención. Volvió atrás y se acercó para ver qué era. Entonces fue cuando se percató de los dibujos obscenos, las palabras retocadas, las blasfemias que ocupaban gran parte del escrito.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Personas fornicando! ¡Y con animales! Penes, vaginas… ¡aquí dice &lt;i&gt;“Como dijo Jesucristo, a las putas lo que es de Dios y al César lo que es del César”&lt;/i&gt;! ¿Qué demonios es esto?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Fernán permaneció inmóvil, pero Miguel y Mateo saltaron para ver aquello. No daban crédito ni uno ni otro. El abad tenía a Mateo por un hombre serio, incapaz de hacer cosas así, pero parecía haberse equivocado. En cambio, Mateo sentía que iba a desmayarse, la sangre dejó de bombear por su cuerpo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Por la santa corona de Cristo! ¿Qué has hecho, Mateo?- le recriminó el abad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El monje negaba vehemente con la cabeza, aquello era imposible.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Yo no… yo no…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Mateo, exijo que me expliques qué es esto. ¿En qué estabas pensando para hacer esto? Es ofensivo y desagradable.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Yo no he sido!- exclamó Mateo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Y quién va a ser, si no? Solo tú tienes acceso al libro, todos los demás copistas están ocupados.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Todos no, pensó Fernán, y Mateo lo sabía. Un destello de luz iluminó sus ojos, y entendió quién había sido y porqué. Haciendo acopio de la poca fuerza que le quedaba antes de desfallecer, levantó la mano para señalar a Fernán, que se había puesto completamente rojo de miedo. Por suerte para el joven, uno de los caballeros habló.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Ha sido Arnaldo!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Todos le miraron extrañados, sin saber de qué Arnaldo hablaba.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- En mi tierra, León, hubo un monje llamado Arnaldo, que llenaba los escritos de blasfemias. Fue ajusticiado por un rayo de Dios y su alma vaga atormentando a los copistas para escribir cosas como las suyas y llenar los libros de dibujos así.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Arnaldo el maldito! ¡Conozco la historia!- dijo Miguel- Murió mientras profanaba los textos de San Isidoro el día de su festividad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El abad miró a Mateo con lástima. Nunca había creído en aquella historia, pero ahora quería creer. Era indómito que el bueno de Mateo hiciese cosas así.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Mateo, ve al refectorio. Después hablaré contigo…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El monje, mareado y sin fuerza en las piernas miró al abad, a Fernán, y a Miguel nuevamente. Sabía que le había ganado jugando sucio, pero no podía demostrar que había sido él. Solo le quedaba resignarse y esperar el momento en que pudiese responderle. Sin decir nada, y con la cabeza gacha, Mateo abandonó el scriptorium, dejando tras de sí un incómodo silencio que Miguel se apresuró en romper.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Hablando de libros! ¿Les he mostrado el que nos trajo don Lope de Lerma? Uno de vuestros vasallos, si no me equivoco, barón.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Don Álvaro miró a Pelayo, sin saber de quién estaban hablando. Éste, sin embargo, asintió con la cabeza y el barón recordó de quién se trataba.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Por supuesto! El bueno de Lope, lleva muchísimo tiempo tras el tabardo de Santiago. Muéstrame ese libro.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El abad se apresuró en mostrárselo, tanto para exhibir&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;la gran obra como para apartar de los caballeros el libro de horas corrupto. Sin duda tuvo efecto: los caballeros se quedaron anonadados por la perfección y riqueza de los dibujos, ya que no podían entender qué decían aquellos caracteres árabes.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿De dónde consiguió Lope este libro?- preguntó Pelayo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Lo trajo de Granada, no dudó en entregárnoslo para honrar a Santo Domingo, es un buen hombre y, sin duda, si algún día porta vuestros colores, será un gran caballero.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Pelayo miró al abad con cierto reproche. Sabía qué estaba pasando. Lope le daba el libro al abad y éste, a cambio, hablaba bien sobre él a &lt;st1:personname productid="la Orden. Las" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Orden." st="on"&gt;la Orden.&lt;/st1:personname&gt; Las&lt;/st1:personname&gt; cosas siempre habían sido así, por más que no le gustaran; él era un guerrero, hijo de guerrero, nieto de guerrero… y el joven Lope era un niñato acomodado, hijo de un boticario y nieto de a saber quién. No le gustaba la idea de que el joven formara parte de su orden.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Al barón, sin embargo, le encantó la idea.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Creo que me citaré con Lope y su padre, seguro que tendrá muchísimas cosas que contarme.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Tras esto, devolvió el libro al abad y todos juntos, en grupo, salieron del scriptorium. Sin duda cualquiera que hubiera visto aquella sesión desde fuera diría que había sido cordial y zanjada perfectamente, pero don Pelayo y Fernán, cada uno con sus propios temores, sentían que aún quedaba mucho por hacer.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-7998317071190838409?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/7998317071190838409/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2011/10/soberbia-iii.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/7998317071190838409'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/7998317071190838409'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2011/10/soberbia-iii.html' title='Soberbia III'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-6224048096619710499</id><published>2011-10-04T21:29:00.002+02:00</published><updated>2011-10-04T21:31:38.474+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soberbia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Salegia'/><title type='text'>Soberbia II</title><content type='html'>Queridos lectores ausentes (vale, lo he copiado de otro blog, pero me hizo gracia y no miento), sigo ocupado con el concurso, estoy ultimando detalles, así que seguiré colgando los capítulos que sí puse en FB pero no aquí. Hoy vamos con el segundo. En un par de semanas, vuelta a la normalidad. Palabrita de niño Jesús.&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;span style="font-size:16.0pt"&gt;-II-&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;span style="font-size:16.0pt"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Santa María del Madero, en aquella, su época de esplendor, bebía del río Arlanza y crecía en su ribera. Don Álvaro Fernández, señor de la baronía, quien la heredó de su padre otorgada por el difunto rey Fernando, gobernaba con mano de hierro, hecho que supuso la prosperidad del lugar a niveles nunca antes vistos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Peregrinos de diversos lugares acudían allí a adorar la imagen que les había hecho famosos. Un viejo sacerdote ambulante trajo, en el pasado, rescatada de un templo que iba a ser saqueado a las afueras de Constantinopla, un fragmento de &lt;st1:personname productid="la Vera Cruz" st="on"&gt;la Vera Cruz&lt;/st1:personname&gt; en la que había sido tallada una Virgen. El viejo dijo que la propia Madre de Dios le pedía residir allí para siempre, en la explanada castellana, sobre la que fue edificada Santa María del Madero.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Poco tardó en recibir a los orantes, creyentes y penitentes que, camino al monasterio de Santo Domingo, se detenían allí a adorar a &lt;st1:personname productid="la Madre" st="on"&gt;la Madre&lt;/st1:personname&gt; de todos. Tal fue así que, no mucho tiempo después, los nobles de Burgos y Valladolid empezaron a celebrar allí grandes ceremonias y a dilapidar el dinero en pos de la creciente baronía, llegando a tomar la relevancia de otras localidades cercanas, como Lerma o Covarrubias. El propio Papa Nicolás III había expresado su voluntad de ir allí y bendecir la, sin duda, verdadera reliquia de &lt;st1:personname productid="la Santa Cruz" st="on"&gt;la Santa Cruz&lt;/st1:personname&gt;, pero canceló su viaje, por malestar, se rumoreaba.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El fervor por ésta y por el dinero podía respirarse en el caluroso aire que les asediaba, como pocos años habían sufrido. Lope de Lerma, acompañado de don Sixto, su padre, conducía su caballo al trote hasta la pequeña fortaleza de su señor, don Álvaro.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Habían pasado varias semanas desde que luchara en Granada y su regreso no había sido tan triunfal como esperaba cuando se marchó. Desde entonces, no se había reunido con Álvaro Fernández. &lt;i&gt;“Al menos no hasta que él te lo demande”&lt;/i&gt;, le decía su padre. Así fue hasta que, la mañana anterior, un mensajero del barón reclamó su presencia.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;La vivienda del barón destilaba sobriedad, denotando su origen de emplazamiento sencillo llevado a tiempos de bonanza, solo con exquisitez en las zonas privadas del señor. Herreros, doncellas, peones y otros sirvientes campaban a sus anchas en un alarde de conformidad y bienestar con su señor. El propio Lope sintió cierta envidia, si bien no la exteriorizó. Sus sirvientes le habían abandonado poco tiempo atrás, tan solo quedándole el viejo camarero que le cediera su padre.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Fue, de hecho, el propio camarero del barón quien les recibió ante unas gruesas puertas de madera tallada.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Don Álvaro les recibirá inmediatamente.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El ayudante de cámara se retiró por una puertezuela lateral, dejándolos solos y en silencio.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Si la recepción es inmediata, algo malo debe haber ocurrido.- anunció Sixto a su hijo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Lope tenía la misma sensación que su padre. El barón gustaba de hacer esperar a los visitantes por el placer de que éstos se deleitaran con la belleza de su fortaleza y su magnificencia como líder. Realmente, aquella sala era digna de admiración: arcos de herradura entrelazados, obra de un maestro toledano, circundaban la habitación, protegiendo unas escasas, pero estratégicamente colocadas, ventanas, que dirigían su luz hacia el portón. En él, se veía la imagen del emperador Constantino tallando sobre &lt;st1:personname productid="la Cruz" st="on"&gt;la  Cruz&lt;/st1:personname&gt;, con sus propias manos, la reliquia del pueblo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Mientras la miraba, la puerta se abrió y, de nuevo, les recibió el camarero, invitándoles a entrar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Cuando cruzaban el umbral, un joven fraile de aviesa mirada y ropajes benedictinos salió del salón. Cuando Lope cruzó los ojos con los suyos, se percató que, bajo el brazo, llevaba un abultado libro, que se ocupó en guarecer con recelo, mientras agachaba la cabeza y se marchaba.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Tras él, al final de un haz de luz proyectado desde la ventana, don Álvaro Fernández, barón de Santa María del Madero, esperaba sentado en una silla, en cuyos brazos apoyaba los codos pesadamente, mientras sus dedos se mezclaban en el canoso bosque que era su testuz. Vestía, a diferencia de otras ocasiones, el uniforme cortesano de &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;la Orden&lt;/st1:personname&gt; de Santiago.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Lope reparó en ese detalle. Si antes había tenido alguna duda de la seriedad del motivo por el que había sido llamado, ésta había desaparecido completamente.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Mucho tiempo atrás, &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;la Orden&lt;/st1:personname&gt; de Santiago solo aceptaba miembros hijos de la alta nobleza que demostrasen ser castellanos viejos y fieles al patrón de España, como llamaba el rey Sabio a sus tierras. Sin embargo, pasado el tiempo, los prerrequisitos fueron haciéndose, cada vez, más flexibles. Lope era noble, hijo de noble, nieto de noble… y así hasta los padres Adán y Eva, amén de haber mostrado su valía y fe para con &lt;st1:personname productid="la Iglesia" st="on"&gt;la Iglesia&lt;/st1:personname&gt; participando en la reconquista sureña. Don Álvaro, caballero santiaguista desde la juventud, le había prometido que sería su padrino y le conseguiría acceder a &lt;st1:personname productid="la Orden. Pero" st="on"&gt;la Orden. Pero&lt;/st1:personname&gt; el joven, tras ver la expresión abatida de sus gestos, no supo qué pensar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Don Álvaro- empezó su padre-, aquí nos tiene, a mi hijo y a mí, como ordenó.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El barón no dio atisbos de haberle escuchado, y su mirada se perdió en el vació del suelo bajo sus pies. Lope, por su parte, jugueteaba nervioso con la tela del camisón que vestía.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Sixto insistió.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Don Álvaro…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Finalmente, éste pareció escucharle, y levantó los ojos para reconocerle. Como si le hubiese entrado un demonio por el culo, el barón se levantó de la silla rápidamente, tanto que ésta cayó, hacia atrás, al suelo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Por el amor de &lt;st1:personname productid="la Madre" st="on"&gt;la Madre&lt;/st1:personname&gt;, Sixto! No vuelvas a darme esos sustos, no me gusta que entre nadie aquí a hurtadillas. ¿Acaso no te ha visto Jaime?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Lope y su padre se miraron. Por lo visto, el padre del joven ya había vivido alguna situación similar con su señor, pues tranquilizó a su hijo con la mirada, pero a éste aquello le pareció bochornoso: el gran barón de Santa María del Madero había envejecido de golpe y chocheaba.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Jaime! ¡Jaime!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El camarero del barón entró, casi corriendo, por la puertezuela que utilizara antes y se acercó al barón.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Qué ocurre, señor? Aquí me tiene.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Jaime, ¿por qué no me has avisado que venían Sixto y el chico?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Éste sacudió la cabeza mientras dirigía miradas furtivas al boticario, cargadas de preocupación. Sixto pareció entender qué quería.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Ha sido culpa mía, don Álvaro. Teníamos tanta necesidad de verle que no le hemos dicho nada a Jaime, hemos entrado aquí directamente.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Álvaro les miró, mientras en su cabeza las ideas se iban montando las unas sobre las otras, hasta que, al fin, asintió.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Que se quede aquí conmigo, entonces. Tengo que contaros algo muy importante.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Fue como si, de repente, volviese la cordura a su mente. Sus ojos parecían ya conscientes de quiénes estaban allí y porqué habían sido llamados. En un alarde de habilidad aún no perdida, enderezó la silla caída con el pie y se sentó en ella nuevamente.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Me han dicho que estuviste luchando en Granada, ¿no es así, joven?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Así es.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Lope no sabía para quién estaba hablando ahora: si para el hombre prematuramente envejecido o para el férreo señor de la fértil baronía.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Y participaste en la batalla de Moclín, ¿puede ser?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Participé, señor.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El barón volvió a levantarse, y esta vez dio una patada a la silla de tal magnitud que rompió una de sus patas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Estúpidos! ¡Necios!- se giró hacia el joven- ¡Gente como tú es la que nos condenará a caer ante los moros! Os dejasteis llevar de la mano de uno de ellos a una emboscada, arrastrando con vosotros a mis hermanos…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Nosotros seguíamos órdenes…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El barón, rápidamente, abofeteó al joven con extrema velocidad y precisión.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡No me interrumpas cuando hablo!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Éste caminó de arriba abajo de la sala mientras gruñía imprecaciones, hasta que se detuvo delante del boticario.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Dime, Sixto, ¿acaso te ha contado tu hijo lo que pasó?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El hombre, sin apartar la vista del barón, asintió con la cabeza.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Me ha contado cómo se quedaron sin víveres…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Bien!- le cortó Álvaro- ¡Perfecto! Dime, Lope… ¿cómo puede ser que os quedarais sin alimento?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Alguien envenenó nuestras reservas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El barón rió con amargura y reemprendió su paseo, obcecado en sus blasfemias susurradas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Mira lo que dice tu hijo, Sixto. Cuando las tropas del infante se deciden a atacar Granada, la comida que traen se manifiesta en mal estado. Dime tú, como boticario, ¿es posible que eso ocurra de modo natural?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Es prácticamente imposible- respondió-. El ejército está acostumbrado a tales situaciones y la calidad de su comida es revisada y controlada.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Significa eso, entonces, que alguien la envenenó, como apunta tu hijo, ¿no?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Sí, don Álvaro.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Y por qué motivo podría alguien envenenar las raciones de un ejército?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El barón arrastraba las palabras para que padre e hijo sintieran una fuerte humillación, cosa que estaba consiguiendo. Lope se estaba poniendo rojo de vergüenza y rabia a partes iguales. ¡No era culpa suya! ¡Tan solo seguía las órdenes que le dieron!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Tal vez quisiera causar molestias a los soldados durante el combate, hecho que les debilitaría, aunque se necesitaría mucho veneno para conseguirlo. La otra opción…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Sí, Sixto?- le incitó el barón.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El boticario prosiguió tras tragar saliva, sabiendo que el barón le estaba ganando.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- La otra opción es que envenenaran una pequeña parte de la comida y sembraran la discordia sobre el resto de los víveres obligando a los peones, soldados rasos y caballeros a conseguirlos nuevos y escoltarlos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Don Álvaro abrió los brazos en señal de victoria.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Y qué hicieron los muy inútiles? ¡Caer en la trampa!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Seguíamos las órdenes del infante Sancho!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Lope interrumpió, nuevamente, al barón, no sin cierto temor de recibir otro golpe. Lejos de aquello, don Álvaro le miró con tristeza y abatimiento, y acercó su cara hacia él, hablándole en susurros, aunque suficientemente audibles para los demás.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Sabes cuánta gente murió en Moclín, chico? No, ¿verdad? Casi tres mil personas. Tres mil almas cristianas entre las que podrías estar tú, mi buen Lope. ¿Y sabes qué es lo peor?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El barón extendió la mano hacia su camarero, quien le dio un pergamino perfectamente enrollado, y lo lanzó al pecho de Lope para que lo leyese. Éste lo abrió y, con detenimiento (pues apenas sabía leer correctamente más que cuatro salmos y algún poema goliardo) descifró aquellos signos. Don Álvaro, viendo la imposibilidad del joven, se lo quitó de las manos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Don Gonzalo Ruiz Girón, Maestre de &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;la  Orden&lt;/st1:personname&gt; de Santiago, falleció hace unos días a causa de las heridas sufridas en la batalla, como se anuncia en este pergamino.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Sixto hizo el signo de la cruz mientras elevaba una pequeña oración por el alma del caído.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Con él- siguió el barón-, han muerto la inmensa mayoría de caballeros relevantes de mi Orden, y ahora no quedamos más que una docena de fijodalgos dignos en ella.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Lope, aunque joven, no era tonto y empezaba a atar cabos. Los caballeros santiaguistas más importantes, y en edad de seguir empuñando una espada, se encontraban con el Infante Sancho en Granada, dispuestos a tomar &lt;st1:personname productid="la Vega" st="on"&gt;la Vega&lt;/st1:personname&gt; y a anexionarla a las tierras de don Alfonso. Si habían muerto todos, inclusive el Maestre, la cosa se había descontrolado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Significa eso… que &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;la Orden&lt;/st1:personname&gt;…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Sí, joven- el barón intentó sentarse, pero se percató que había roto la silla y permaneció de pie-. &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;La Orden&lt;/st1:personname&gt; de Santiago va a desaparecer.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Lope sintió cómo la sala empezaba a girar y una fuerza que emanaba de su pecho y le atraía hacia el suelo golpeaba sus sienes con fiereza. Había hecho todo lo posible por ingresar en &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;la Orden&lt;/st1:personname&gt;, había jurado lealtad, había luchado en nombre del rey Sabio, había viajado hasta Compostela para que el obispo le absolviera los pecados en nombre del santo… y todo eso no había servido para nada.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Qué va a ocurrir ahora, señor?- preguntó Sixto, tan preocupado como su hijo, pero con la templanza necesaria como para poder hablar al respecto.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El barón negó con pesar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- No lo sé. El rey aún no ha dicho nada al respecto, tenemos que esperar su veredicto, pero el asunto pinta feo, amigo Sixto. Aquí solo quedamos don Pelayo el Bravo y yo. Un par más viven en Burgos, tres en Toledo y los otros aguardan sus órdenes en Uclés, donde está la sede de los míos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Pero… yo…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Me temo que no podrás formar parte de &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;la Orden&lt;/st1:personname&gt;, chico. Créeme cuando te digo que lo lamento.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El joven sintió cómo un cuchillo le desgarraba el pecho y sacaba su corazón para, después, pulverizarlo. Se había centrado tanto y desde tanto tiempo en ser un caballero de &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;la Orden&lt;/st1:personname&gt;, que no podía hacerse la idea de que todo había sido inútil, que ya no lo lograría, por mucho que se esforzara, por muchos regalos que entregase… ¡regalos!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Don Álvaro, le traje de Moclín un regalo, para &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;la Orden&lt;/st1:personname&gt;…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Un regalo? ¿Qué es? ¿Oro?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Un libro, señor, ricamente adornado y arrebatado al sureño que nos dirigió a la trampa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El barón lo desdeñó con un gesto de la mano.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Libros? ¿Para qué quiero yo libros? De hecho, acabo de darle uno de los míos a un monje que se ha ido hace un rato.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Sixto acercó la mano hacia el brazo del barón para cogerlo en señal de intimidad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Quién era ese monje, don Álvaro?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Éste entrecerró los ojos, intentando recordar el nombre que le diera.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Jorge. Sí, eso. Se llamaba Jorge, un novicio de Burgos. Se va de viaje al extranjero y, por lo visto, se enteró que yo tenía un libro de nosequé filósofo, así que me lo ha comprado. Tonterías, había pensado, de hecho, en quemar ese libro, no sé ni cómo llegó a mí.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Lope sentía que su padre disfrutaba las conversaciones sobre libros y filósofos, pero él no sentía más que dolor y pesar. En un último arrebato de fuerzas preguntó al barón qué podía hacer él en esa situación, pero éste creyó que se refería al asunto de su libro de regalo, no a &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;la Orden&lt;/st1:personname&gt;, de la que su mente equilibrista ya se había olvidado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Dáselo a los monjes. A ellos les gustan esas cosas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Acto seguido, y sin mayor protocolo, el barón los invitó a dejar su fortaleza. Una vez lejos de los oídos del barón, Lope sintió que la anterior impotencia se tornaba en ira, y esa ira luchaba por salir desde su boca.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Qué se supone que vamos a hacer ahora, padre?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Sixto se encogió de hombros mientras salía de la fortaleza del barón y buscaba las caballerizas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Lo más importante ahora, hijo, es mostrar nuestro apoyo al barón. Debe ver que, en los momentos de flaqueza, como este, estamos a su lado. Cuando lleguen tiempos de bonanza se acordará y nos recompensará.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Pero ya le has escuchado- insistió Lope-, &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;la Orden&lt;/st1:personname&gt; desaparecerá, ya no queda nadie.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Como si el cielo les escuchara, en ese momento el rumor de unos caballos no muy lejanos interrumpió su conversación. Un hombre, no muy mayor, pero sí con la apariencia de haber sido curtido en un campo de batalla, apareció ante la fachada de la fortaleza del barón. Éste era un hombre de frondosa barba negra, como negro era su ropaje, coronado con el rojo escudo de los caballeros de Santiago. Tras de sí, como compañía, llevaba un séquito formado por sirvientes.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;De entre ellos, una persona llamó la atención de Lope. Era una niña de poco más de doce años, embutida en una fina túnica de seda acompasada con la frescura del verano que dejaba ver sus neonatas curvas y permitieron al joven imaginar cómo serían los pechos, aún en desarrollo. Los imaginó pequeños y puntiagudos, un pezón enorme y sonrosado que apuntaba hacia donde, más adelante, amanecería un bello busto. Lope no pudo dejar de sentir un hormigueo en sus calzas con estos pensamientos. Durante un breve instante sus miradas se cruzaron. La niña se tapaba con un velo de obediencia y castidad, aunque dejando ver la beatitud de su rostro infantil. Su piel era clara, muy blanca, y su pelo, ondulado en algunos mechones, marrón casi grisáceo, como el cuerpo de una encina. Remataba la belleza de sus rasgos y sus gruesos labios un lunar en su pómulo izquierdo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Don Pelayo- dijo Sixto, mientras hacía una reverencia al hombre que capitaneaba aquella comparsa-, qué alegría veros por aquí.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El caballero refrenó su montura y saludó al hombre.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Don Sixto, la alegría es mutua, aunque turbios son los motivos que me traen aquí. Debéis saber que no son éstos buenos días para la orden del santo patrón.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Me temo que sé de qué habláis. Ahora mismo mi hijo, aquí presente, y yo acabamos de hablar con don Álvaro.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Don Pelayo reparó por primera vez en Lope. Lo examinó con rapidez y volvió su vista hacia Sixto.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Entonces me permitiréis que os deje y me apresure a hablar con él.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El boticario reverenció, de nuevo, al caballero a modo de despedido. A un mandato de éste, la comitiva volvió a emprender la marcha hacia las puertas de la fortaleza. Lope y Sixto, por su parte, montaron sobre sus propios caballos y se dirigieron a las puertas de la población.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Como te iba diciendo- insistió Sixto-, aún es pronto para actuar. Ya ha dicho don Álvaro que el rey aún no se ha pronunciado al respecto, no creo que deje morir tan fácilmente a &lt;st1:personname productid="la Orden." st="on"&gt;la  Orden.&lt;/st1:personname&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Pero a Lope no le interesaban ya los problemas de &lt;st1:personname productid="la Orden. No" st="on"&gt;la Orden. No&lt;/st1:personname&gt; podía apartar de su cabeza el exótico lunar de la joven acompañante de don Pelayo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Quién era ella?- espetó de improviso a su padre.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Ella? ¿Quién?- Sixto miró hacia atrás por si aún conseguía ver al caballero y sus seguidores, aunque ya era demasiado tarde, les había perdido de vista.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- La niña.- Lope no pudo evitar sonrojarse.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Ah… es Beatriz, la hija de don Pelayo. La tenía siempre recluida en su palacete, pero parece que ahora ya es mujer y quiere exhibirla para encontrarle un buen marido.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Lope imaginó que era él el elegido para ser el marido de aquella púberta belleza. Soñó despierto que volvían los días de hidalgo en su caserío, con su mujer hilando cualquier tontería que la tuviese entretenida. Bien sabía Lope que aquello era solo fachada, que después, con las doncellas, hablaba, y con los mozos fornicaba, pero no podía reprocharlo, pues él hacía exactamente lo mismo. O, por lo menos, lo hizo cuando estuvo casado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El joven cortesano se casó seis años atrás con la hija de un boticario amigo de su padre, Susana de Burgos, cuando ésta contaba solamente con doce, igual que Beatriz. &lt;st1:personname productid="la Iglesia" st="on"&gt;La Iglesia&lt;/st1:personname&gt; le prohibió tocarla durante un par de años, pero a él no le supuso ningún problema, pues tenía a mano múltiples meretrices gracias a su belleza juvenil y al dinero que tenía, tanto por su familia, como por su esposa. Susana le odiaba, casi tanto como Lope la odiaba a ella. Siempre la había considerado como una cría respondona y gorda, hecho que había intentado solucionar en diversas ocasiones a base de guantazos y prohibiéndole la comida, respectivamente. Sin embargo, lo único bueno que le trajo el enlace con la muchacha de Burgos fue la dote, un total de tres mil maravedís que le permitieron (y seguían permitiendo) que viviese a cuerpo de rey.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El día siguiente del encuentro con el barón no pudo evitar recordar a Susana, &lt;i&gt;Dios le prohíba salir del infierno&lt;/i&gt;, pensó. Su esposa murió dos años atrás durante la fatídica noche en que dio a luz. Lope nunca supo si el Altísimo escuchó sus plegarias, o si, tal vez, impusiese un pecado a la de Burgos por su creciente impudicia con los sirvientes, pero había quedado encinta de trillizos. El todavía no formado cuerpo de la joven, aún con dieciséis años, fue incapaz de soportar a los tres niños, y nunca pudo levantarse de la cama en que los parió.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Diego, César y Carlos. Los tres asesinos de su joven madre, las tres vergüenzas de Lope. Tal idea fue la que quiso mostrar a &lt;st1:personname productid="la Corte" st="on"&gt;la Corte&lt;/st1:personname&gt; y a los frailes de Silos cuando éste los donó al monasterio. Tres niños nacidos idénticos, y los tres con sangre en las manos nada más llegar al mundo, debían ser educados y controlados por los monjes para que, así, expiaran sus pecados.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Aunque primero pensó en aprovechar el alba para salir de Santa María, decidió esperar a bien entrada la mañana. Sabía que, tras Tercias, los monjes contaban con un buen rato de trabajo y estudio, momento que aprovecharía para tratar con el abad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Debía admitir que, aunque ya había viajado muchas veces a Santo Domingo de Silos, la visión del monasterio siempre le había cautivado. Aquella construcción, cuyas últimas reformas aún no tenían un siglo, simbolizaba el máximo esplendor de la época que le había tocado vivir. Miles de peregrinos pasaban por el monasterio para tocar el sepulcro del santo y contemplar las maravillas de su claustro o la pieza de orfebrería de la propia tumba que muestra a Cristo y sus apóstoles.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Como supuso, llegó en el mejor tiempo para buscar al abad. Un monje lo recibió a las puertas del monasterio y le invitó a pasar con un gesto de su mano.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Don Lope, qué sorpresa. ¿Deseáis ver a vuestros hijos?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- No; busco al abad Miguel, ¿está disponible?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Para vos, siempre. Acompañadme.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El monje le guió hasta el refectorio, vacío en ese momento, y le dejó solo con la promesa de ir a buscar al abad. Pese a haberlo visto en las grandes misas que había celebrado en las ocasiones especiales, no conoció personalmente al abad hasta que llevó a sus hijos al convento. Lo poco que sabía de él era que su nombre no era realmente Miguel, sino que se llamaba Pedro, o eso le había dicho su padre. Desconocía sus apellidos. Por lo visto, una noche mientras dormía y el monasterio estaba en total calma, el arcángel Miguel se le apareció y algo le tuvo que decir para que cambiase su nombre por el del emisario celestial.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Al fin le vio llegar. Era un hombre con más de treinta años, aunque menos de cuarenta, supuso Lope. Al contrario que mucha gente en aquellos tiempos, su vida prácticamente acomodada le había permitido mantenerse joven a esa edad, en la que ya muchos empezaban a caer víctimas del tiempo o alguna enfermedad de cura desconocida. Por su parte, conservaba el pelo, aunque cano en su mayoría, y alguna arruga alrededor de los ojos, marca, quizás, de preocupación.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Mi buen Lope de Lerma- saludó extendiendo la mano, que el joven tomó para besar su anillo-, ¿qué te trae a Santo Domingo de Silos? Me ha dicho el hermano Tomé que no es nada relacionado con tus hijos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Así es, padre, hoy vengo aquí por mi salvación y por el bien de este bendito monasterio.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El abad le miró silencioso, instándole a continuar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Como ya os dije hace tiempo, me alisté en las tropas del rey y viajé al sur para luchar contra los moros.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Maravillosa y noble tarea, hijo mío.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Allí, padre, pese a que me perdonasteis los pecados que iba a cometer, tal fue el nivel de herejía que temo haberme empapado de ella. He venido, pues, a traeros un regalo que, espero, sirva para redimir mis faltas y seguir el camino de Nuestro Señor.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Lope le mostró el paquete que traía consigo, lo abrió y le dio el libro de Harum, el guía de Granada. El abad lo abrió con cierta curiosidad, que se fue tornando en desconcierto y excitación progresivamente.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Santa María, bendice a tu hijo!- exclamó el abad- Hijo mío, esto que me traes es una maravilla. ¿De dónde lo has conseguido?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Era de un granadino converso, falleció accidentalmente en la contienda de Moclín. Él quería que yo lo tuviese si algo le pasaba.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Qué detallismo en las imágenes! ¡Qué exquisitez en los colores!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Lope tuvo la impresión de que Miguel no le escuchaba, así que calló y esperó en qué desviaba su júbilo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Ven, hijo mío- le instó el abad-, acompáñame.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Salieron al claustro, dejando atrás el refectorio, y se dirigieron hacia el &lt;i&gt;scriptorium&lt;/i&gt;, magna sala en la que se traducían, copiaban y adaptaban grandes libros de la cristiandad y, tras la creación de &lt;st1:personname productid="la Escuela" st="on"&gt;la Escuela&lt;/st1:personname&gt; de traductores de Toledo por parte del rey, se habían introducido libros no solo latinos y griegos, también árabes, muy avanzados en el campo de la medicina, las matemáticas y la filosofía.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Allí dentro, una decena de monjes raspaban la superficie sobre la que iban a escribir con una pequeña herramienta similar a un cuchillo, acompañado por el suave rasgueo de la pluma y el cálamo y el pasar de las hojas. El abad hizo un gesto a Lope para que le esperara en la puerta, mientras tanto, él se dirigió a la parte delantera, hacia dos monjes, uno ya entrado en años y el otro más joven, como Lope aproximadamente, con los que regresó acompañados.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Vamos los cuatro al claustro.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Le siguieron en silencio, para no molestar a quienes trabajaban en aquellos tomos enormes, y se sentaron en el pequeño muro que delimitaba la zona de paseo del centro del mismo claustro.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Don Lope, estos son el hermano Mateo- dijo el abad señalando al más maduro- y el hermano Fernán. Los dos son buenos traductores de árabe y, si no le importa, me gustaría mostrarles su libro.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Lope sonrió con indiferencia.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Por supuesto, ahora el libro es suyo, abad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Éste mostró a sus dos compañeros de Orden el libro de Harum y, como él, se mostraron sorprendidos y extasiados.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Sabríais decirme de qué habla el libro?- preguntó el obispo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El monje llamado Mateo se adelantó.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Parece ser una exemplarium centrado en los pecados capitales. Mire, por ejemplo, aquí aparece la palabra “soberbia”.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Lope miró por encima del dedo del monje, donde solo distinguió la extraña grafía árabe, que más le recordaba a cagarrutas de mosca que a letras.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El otro monje, el joven, abrió los ojos sorprendido.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Es sobre lo que estoy escribiendo yo! ¿No os acordáis, abad? Me encomendasteis que escribiese un libro sobre los pecados mortales.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El abad asintió con la cabeza.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Tienes razón, Fernán. ¿Ya lo has empezado?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Por supuesto! De hecho, sobre la soberbia estoy escribiendo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Miguel hizo un gesto de complacencia con el joven monje y dirigió su mirada a Lope.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Tened por seguro, don Lope, que nos habéis hecho un regalo que perdona con creces todos los pecados que pudieseis cometer en Granada y, no solo eso, también os colma de bendiciones.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Nada me alegra más que oír eso, mi señor abad. Me honra poder traeros este exótico libro para que vosotros hagáis con él lo que creáis conveniente.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Ahora mismo, lo primero que haré será guardarlo mientras decido quién de los dos monjes aquí presentes se dedicará a traducirlo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Los dos monjes, si bien Fernán exageró más, abrieron la boca desconcertados. ¡Trabajar con un libro así les proporcionaría gran renombre en &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;la Orden&lt;/st1:personname&gt; y a ojos de Dios! Con tan solo ver sus imágenes y la encuadernación ambos tuvieron claro que no se trataba de un libro convencional, sino que fue escrito para alguien importante y con mucho poder.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Entonces ahora, si me permitís, me marcho hacia Santa María del Madero. El barón me necesita cerca más que nunca.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Por supuesto, os acompaño a la puerta.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El abad se puso el libro bajo el brazo y, dejando atrás a los perplejos y sorprendidos monjes, llevó al joven a las puertas del monasterio.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Puedo hacer algo por vos, don Lope, antes de partir? ¡Cualquier cosa vale por ese libro!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Lope tomó las riendas de su corcel y, mientras montaba, sonrió para sí. Al fin tenía lo que había ido buscando. Además de las cosas que le había contado su padre sobre la vida del abad, también le contó que era muy fácil dirigirle en los negocios, para lo que el pobre Miguel era un negado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- De hecho… sí podéis. Puede que pronto venga el barón con alguno de sus compañeros de &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;la Orden&lt;/st1:personname&gt; de Santiago, tal vez con don Pelayo. Si eso ocurriese, creo que estaría bien que le mostrarais al burgalés y a su compañía personal mi regalo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Por supuesto! ¡Seguro que les gustará!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El joven se despidió del abad y dirigió su caballo hacia casa. Había conseguido asegurarse, durante mucho tiempo, el favor del monasterio en el futuro, y sabía que el abad ensalzaría su nombre a los miembros de &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;la Orden&lt;/st1:personname&gt; en general y a don Pelayo en particular, especialmente para gozo y disfrute de su hija Beatriz.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-6224048096619710499?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/6224048096619710499/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2011/10/soberbia-ii.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/6224048096619710499'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/6224048096619710499'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2011/10/soberbia-ii.html' title='Soberbia II'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-7273863811613133039</id><published>2011-09-28T10:11:00.002+02:00</published><updated>2011-09-28T10:15:06.138+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soberbia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Salegia'/><title type='text'></title><content type='html'>Querido lector, si es que existes. Me encuentro ahora mismo escribiendo para &lt;a href="http://www.coneixercanals.com/festes-de-sant-antoni/8046-bases-premis-cartell-i-literaris-festes-patronals-canals-2012"&gt;otros asuntos&lt;/a&gt;, por lo que Salegia está parada por el momento. Pero como no quiero detener el blog (porque me conozco y tengo mucho arranque y poco aguante), iré dejando los capítulos que sí puse en FB y no aquí.&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;En el nombre de Dios et de &lt;st1:personname productid="la Santa Madre" st="on"&gt;la Santa  Madre&lt;/st1:personname&gt;, trasladar querría el livro que tenedes entre las manos, conosçido como Livro de los Siete Pecados Mortales. Son mandadas estas palavras por el sancto et auenturado abbat don Pero de &lt;st1:personname productid="la Penna" st="on"&gt;la Penna&lt;/st1:personname&gt;, conosçido como Miguel, et escrito e trasladado por Fernán Rodríguez de Silos. Como diz el Livro de los engannos de las mujeres, quien bien faz nunca se le muere el saber et su ánima vive por los séculos. Ansí plazermeía contar et escriuir la ley de Ihesu Christo, que nos dio la su doctrina, et fabló de los pecados de soberuia, avarizia, luxuria, inuidia, gula, ira et açidia.&lt;/p&gt;  &lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language: AR-SA"&gt;Sennor, tú que feziste a Xosé perdonar los sus ermanos que le dexaron en el reyno de Egipto. Tú, sennor, que diste fuego al abbat Sanct Antón para convatir el demonno. Tú, sennor, que guiaste al apóstol Sanct Iacobus en las Nauas de Tolosa contra omne infiel, dame graçia para fazer una obra digna de tu sanctidat por los siglos. Amén.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language: AR-SA"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" &gt;&lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;span style="font-size:16.0pt"&gt;-I-&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Hacía más bien poco que habían llegado a &lt;st1:personname productid="la Vega" st="on"&gt;la  Vega&lt;/st1:personname&gt; de Granada y Gonzalo era incapaz de acostumbrarse al calor veraniego del sur. Acostumbrado al constante frío de su pueblo natal, Santa María del Madero, justo al lado de Silos y Lerma, aquella sensación le parecía más bien digna del infierno. De hecho, creía que no se debería encontrar muy lejos de él.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;En la iglesia había oído decir que el paraíso, el jardín de Edén, se encontraba en algún país remoto de oriente, pasado un río llamado Tigris. Él, ahora, estaba al sur de su querida Castilla, y sin duda estaba allí la boca del infierno, custodiada por los infieles de piel oscura.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Algunos meses atrás, el rey Alfonso X había convocado a los concejos en Badajoz. Todo el mundo sabía que &lt;st1:personname productid="la Iglesia" st="on"&gt;la Iglesia&lt;/st1:personname&gt; le había recriminado, desde la muerte de su santo padre (pues tal era su nombre, Fernando III, el Santo), que dedicase más tiempo a las leyes y las poesías que a &lt;st1:personname productid="la Santa Justa" st="on"&gt;la Santa  Justa&lt;/st1:personname&gt; de &lt;st1:personname productid="la Reconquista. El" st="on"&gt;la Reconquista. El&lt;/st1:personname&gt; rey nunca le dio importancia a tales asuntos y siempre se había defendido con maestría. Aun con ello, no significaba que no se dedicase a la lucha en el sur. Por ello, en tal reunión, el rey ordenó que se preparasen tropas para una incursión a Granada.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;En aquellos momentos, y siguiendo el mandato del monarca, se encontraban en Córdoba, a la espera de órdenes. Según parecía, el rey sufría algún tipo de dolencia y no iba a comandarles, pero sí lo iba a hacer su hijo, el infante Sancho.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Gonzalo creía que todo aquello que hacía el hijo del rey era una pantomima. Tras la repentina muerte del primogénito del rey, el infante de &lt;st1:personname productid="la Cerda" st="on"&gt;la Cerda&lt;/st1:personname&gt;, Sancho se había colocado en un buen lugar para heredar el reinado y continuar la tarea de su padre. Estas incursiones de reconquista de las tierras del sur le servían para obtener méritos a los ojos del anciano Alfonso, era un secreto a voces. Según había oído, el rey, cumpliendo la voluntad de su primer hijo, decidió nombrar heredero al primogénito de éste, pero los últimos méritos del infante Sancho le hicieron cambiar de opinión. La reina, partidaria de seguir con la voluntad primigenia, llegó a viajar hasta Xàtiva, donde rogó a su hermano Pedro III, rey de Aragón, que interviniese.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;De todos modos a él no le importaban esas cosas. Gonzalo no estaba allí buscan-do fama o dinero, es más, nunca le habían atraído las aventuras que contaban los juglares sobre Alvar Fáñez y los grandes caballeros burgaleses. Él había ido allí por motivos personales.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Aquello que buscaba, a lo que tanto tiempo había seguido la pista, podía estar allí, en el sur, tan lejos de su hogar. Supo, por boca de unos jóvenes de Silos, que, desde Lerma, iban a enviarse soldados a favor del rey, comandados por Lope de Lerma, hijo de Sixto de Lerma. Sixto era un consejero fiel de don Álvaro Fernández, barón de Santa María del Madero, amén de un prestigioso boticario. Su hijo, de la misma edad que Gonzalo, unos veinte años, había sido precoz en todos los aspectos de su vida y se moría de ganas por luchar contra los infieles.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Y allí se encontraba él, junto con otros quince jóvenes de Santa María y Lerma, comandados por Lope. Si bien novato, se mostró como un capitán férreo en las pocas escaramuzas en que habían combatido, así como poco dado a la camaradería militar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Aquel era, de hecho, uno de esos momentos. Habían plantado un campamento provisional mientras esperaban órdenes del rey. Una vez terminado, y calentados con el esfuerzo físico que suponía, los soldados se habían animado y necesitaban acción.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Eh, Gonzalo –gritó un hombre desaliñado y sucio que formaba parte del grupo-, ¿por qué no nos traes algo para beber?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Ya sabes lo que dicen de los animales cuando beben, se quedan ciegos, amigo.- respondió éste.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Las risas de los presentes, salvo del aludido, emergieron con rapidez, así como algunas burlas jactanciosas acompañadas de cómplices codazos. Los quince jóvenes que formaban la compañía de Lope de Lerma, así como el veterano Darío, con más batallas a la espalda que todos ellos juntos (y así lo certificaba su oreja mutilada y sus dedos, carentes de yema algunos) habían creado entre sí un breve, pero verídico, estatus de compañerismo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Venga, chico –intercedió Darío-, no le hagas enfadar. Estamos todos sedientos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Gonzalo aceptó con un gesto de su cabeza la petición del veterano, si bien, al levantarse para buscar algún tipo de bebidas, se topó de frente con Lope de Lerma. Éste traía el rostro con gesto serio, aunque en sus ojos de color oscuro, como su pelo, brillaba un pequeño fulgor de emoción.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Dónde vas? –preguntó escuetamente a Gonzalo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- A por unos odres, señor.&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;Mis compañeros están sedientos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Lope pasó una mirada rápida por la soldadesca a su cargo con cierto desprecio.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Siéntate –ordenó a Gonzalo, y se dirigió después al resto-. ¿El rey nos da el honor de luchar en su nombre, contra los infieles, por la virtud de Jesucristo, y vosotros pensáis en emborracharos? -escupió en el suelo- Me dais asco.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Un rumor incómodo acompañó al silencio que dejaron las palabras de Lope. El joven no era un gran líder, tal vez en el futuro llegara a serlo, pero aún no, y los soldados tan solo le respetaban por ser él quien les proporcionara la soldada. Sobretodo Darío era quien más le costaba creer en él.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Si estuvieseis pendientes de los acontecimientos, basura, sabríais que el rey nos ha elegido para una importante tarea.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Los ojos de los hombres se abrieron emocionados, necesitaban un poco de acción tras tanto tiempo ociosos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿De qué se trata?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Venid conmigo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Inmediatamente se levantaron todos y le siguieron. Si bien la excitación era suprema, Gonzalo no la compartía en su totalidad. No podía negar que le agradaba, en cierta manera, la sensación que le oprimía el estómago antes de enzarzarse en una pelea y la catarsis que le suponía en el momento. Pero él no era un guerrero, estaba allí buscando a Jorge, su hermano. Gonzalo trabajó desde niño en el campo, tal como lo habían hecho su hermano y sus padres durante generaciones. En sus ratos libres de infantiles juegos, los dos escenificaban ser grandes soldados como aquellos que solían mencionar los juglares. Un día, jorge decidió que aquella vida, la del caballero, le gustaba más que la del labriego y, desoyendo los consejos de su familia, se alistó para luchar contra los infieles.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;No tardó en llegarles un mensajero anunciando que Jorge había sido tomado prisionero en el sur. Tras esto, y al ver el llanto de su afectada madre que ya creía muerto a su primogénito, Gonzalo aprendió, no sin esfuerzo, a domesticar el acero real y marchó a Burgos para, también, alistarse e ir en búsqueda de su hermano y traerle de nuevo a casa, vivo o muerto. No había tenido suerte hasta entonces.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Pronto pudieron divisar una ingente cantidad de soldados rasos, alrededor de mil, apostados frente a un hombre barbudo y engalanado con una bella armadura, con un tabardo níveo como una gélida mañana burgalesa, refulgente en el centro la cruz roja de los llamados caballeros de &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;la Orden&lt;/st1:personname&gt; de Santiago. Ya le conocían, todo el mundo le conocía. Aquel hombre era Gonzalo Ruiz Girón, Maestre de &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;la Orden&lt;/st1:personname&gt; y dirigente, so órdenes del rey y el infante, en aquella batalla. Su caballo, con un porte más regio que el del propio don Alfonso, era tiznado y musculoso.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;A su lado, un hombre de rostro macilento, nariz alargada y piel morena, cargado solamente con un abultado zurrón, pasaba la mirada, intranquilo, por entre las huestes. No cabía duda, por sus rasgos, que se trataba de un granadino.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Don Lope… ¿quién es ese?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El joven hidalgo respondió con un leve gesto de negación con la cabeza, sin apartar la mirada, asombrada, del nazarí. Ruiz Girón habló y les sacó de dudas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Valerosos soldados del rey, se os alaba y agradece el servicio que prestáis a la contienda contra el rey de Granada. Sin vosotros, nuestras fuerzas serían nulas y nuestra victoria imposible, y es por eso que me inclino ante vosotros.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Algo quiere pedirnos que no es nuestro trabajo…- murmuró el viejo Darío.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Pero no solo con batallas se ganan las guerras.- prosiguió Ruiz Girón.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Ves?- Darío guiñó un ojo a Gonzalo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Creemos que las provisiones que traíamos con nosotros han sido envenenadas, tras haber visto muchos casos de intoxicaciones entre nuestros soldados. Necesitamos restituirlas en gran número y cuanto antes, los infieles no pueden cogernos faltos de fuerza. Por ello, os envío a vosotros a hacer acopio de víveres: recolectad fruta, cazad cuantos animales encontréis.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Mi señor –interrumpió un caballero leonés-, no conocemos la zona, podríamos caer en un campamento hereje de cabeza sin enterarnos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Lo sé –asintió Ruiz Girón-, por eso os acompañará este hombre- señaló al granadino que le acompañaba, y que empezó a sudar copiosamente-, Harum ibn Hassan. Vino a nosotros días atrás, renegando de su gente y su religión. Se ofreció como guía a cambio de conservar la vida, y eso es lo que hará.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Ruiz Girón calló, esperando que el granadino dijese algo, pero éste no abrió la boca cohibido por todas las miradas puestas sobre él.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Cuando tengan suficientes víveres, iremos en su búsqueda un grupo de mis caballeros y yo, para protegerles en la vuelta al campamento. En marcha.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Pasadas tres horas ya habían recogido suficiente como para alimentar, durante un par de días como mínimo, al ejército bajo mínimos. Mientras no se resolviese si realmente habían sido envenenados los otros, y no avanzasen más en la batalla contra el rey Muhammad II de Granada, no podían adentrarse en los pueblos y ciudades para recaudar los impuestos sobre el pueblo conquistado y sus víveres.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Harum guiaba a las tropas y les indicaba las mejores zonas para recolectar y cazar algunos jabalíes. Rondaban cerca de un poblado que el moro llamó como Moclín cuando los de Santiago aparecieron para escoltarles al campamento. Ruiz Girón convocó a los capitanes de cada grupo, Lope entre ellos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Ya tenéis suficiente para regresar?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Tenemos poco, señor- explicó un toledano-, pero es lo único que podemos con-seguir sin arriesgarnos a que nos encuentren los infieles.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Hablando de ello, ¿habéis tenido algún problema con alguno?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Ninguno, señor. El guía nos ha mantenido alejado de todo núcleo de población.- acotó un zamorano.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Perfecto, cuando regresen los exploradores nos iremos al campamento, los de-más soldados están hambrientos…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El rápido galope de un caballo ligero, montado por uno de los batidores santiaguistas, cortó las palabras del Maestre. Éste traía la cara sucia de tierra y, según creyó ver Lope, también sangre.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Don Gonzalo, le traigo funestas noticias.- se apresuró a decir.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Ruiz Girón le miró desconcertado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Qué ocurre? ¡Habla!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Son ellos, nos han visto…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Un grito desgarrador les interrumpió. Sin saber cómo, un gran ingente de tropas de los infieles apareció de la nada enarbolando aquellas espadas curvas que utilizaban. Ruiz Girón desenvainó su hoja y fue en busca de su caballo para dirigir a los de Santiago. Lope, por su parte, sorprendido y sin saber cómo reaccionar, buscó con la mirada a su gente mientras los moros incrementaban su número con rapidez.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;Y allí se encontraba Gonzalo, espada en mano y sin saber qué iba a hacer para salir de allí cuando un infiel se lanzó hacia él, con la ira de quien cree luchar por su dios inyectada en los ojos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;Gonzalo no se sintió asustado, no era su primera batalla, pero sí cauto, sabía que los infieles eran sanguinarios en las escaramuzas. Detuvo con facilidad la espada del granadino y devolvió con maestría el ataque. Gonzalo se percató que, aunque valiente, el infiel parecía novato, pues asía su espada de un modo precario. Solo tenía que golpear en el punto preciso… y así lo hizo. Gonzalo descargó con tal precisión su espada contra la del infiel que la de éste se quebró en varios trozos. Envalentonado, Gonzalo sesgó las tripas del moro, que se disponía a huir tras haber perdido el arma.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;span&gt; &lt;/span&gt;Una vez probada la sangre, es muy difícil olvidar su sabor, bien lo sabía el joven castellano. Sin atender a razones, tras esta primera víctima, Gonzalo batalló con cuantos granadinos se encontró, haciendo gala de su habilidad con la espada. Si ellos tenían a Jorge, les pasaría a todos a cuchillo hasta que le dijesen dónde.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;En ese instante, las tropas granadinas dieron media vuelta y empezaron una fuga masiva. Algunos de los capitanes castellanos clamaban paciencia, pero los soldados estaban en pleno frenesí mortal, no eran capaces de pensar en estrategias improvisadas y corrieron tras los musulmanes. Recorridos unos kilómetros, el ejército moro dio media vuelta y les rodeó. Entonces los castellanos se percataron de su error. Los granadinos se lanzaron hacia ellos y les superaron con facilidad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;De pronto, Gonzalo oyó que alguien gritaba.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;- ¡Han herido al Maestre! ¡Retirada!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;Gonzalo no sabía qué hacer. La inferioridad numérica era más que clara, pero una retirada caótica significaría la muerte de todos ellos. Por suerte, alguien pensó como él.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;- ¡Seguidme si no queréis perecer!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El joven miró a quien gritaba y vio a Lope, montado en un caballo cetrino, y completamente sucio de sangre.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;Rápidamente, quienes le escucharon se pusieron a sus órdenes, entre ellos Gonzalo, e iniciaron una retirada tranquila, pero eficiente, y veían cómo otros, en la huída, caían so las armas de los infieles.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;Mientras observaba, Gonzalo se percató que Harum, el infiel que les había guiado, intentaba esconderse y huir de los castellanos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;- Don Lope –dijo Gonzalo- allí está el traidor.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;Los ojos del joven siguieron la trayectoria que le indicaba Gonzalo hasta que consiguió ver al guía.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;- Ve a por él –ordenó-, ahora te sigo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;A Gonzalo, acostumbrado al esfuerzo físico, le bastaron dos o tres zancadas para llegar a la altura de Harum, quien le vio y reconoció.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;- ¡Piedad!- clamó con fuerte acento mientras se echaba al suelo de rodillas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;- No hay piedad para los infieles, perro traidor.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;Harum se puso a llorar mientras, por el suelo, se rasgó las vestiduras y empezó a arrancarse el pelo a puñados. Gonzalo levantó la espada con intención de rebanarle la cabeza, pero el granadino le detuvo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡No soy un infiel! ¡Mira!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;El asustado Harum sacó de su zurrón una cruz y un libro de grandes dimensiones y bellamente ornado con filigranas de color dorado y plata.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;- ¡Creo en Jesucristo redentor!- clamó más para sí que para Gonzalo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;El joven no sabía qué hacer. Harum daba signos de ser un cristiano converso, al fin y al cabo les había hecho de guía, pero… ¿y si fuese una trampa y no una coincidencia?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;span&gt; &lt;/span&gt;Entonces un sonido de cascos se hizo cercano y, tras un grito de “¡Blasfemo!”, Lope de Lerma sesgó el cuello de Harum, cayéndosele a éste la cabeza al suelo. Lope miró a Gonzalo y éste a Harum y al libro.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;- ¿Qué es?- dijo el jinete señalando el magnífico tomo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;- No sé leer, mi señor… tal vez una Biblia, decía ser cristiano.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;Lope pareció dudar un momento y alargó el brazo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;- Acércamelo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;Gonzalo obedeció. Cogió el libro de las manos aún calientes de Harum y se lo entregó a Lope, quien lo contempló primero antes de abrirlo. Cuando vio lo que había dentro, su rostro se tornó en una expresión de sorpresa. Sin duda estaba escrito en la impía lengua de los infieles pero, al contrario que sus libros, éste tenía imágenes y miniaturas y, en estas, demonios de mil maneras sometían a hombres y mujeres a los tormentos del infierno.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;- ¿Qué hará con el libro, don Lope?- preguntó Gonzalo con inquietud.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;Lope cerró el libro y miró a su alrededor, como cerciorándose que nadie había visto su contenido.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Lo guardaré por ahora, hasta que me digan qué es. Por cierto… te llamabas Gonzalo, ¿no?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Sí señor. Gonzalo, de Santa María del Madero.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt"&gt;Lope esbozó una pequeña sonrisa al oír de dónde era aquel soldado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;- Bien, Gonzalo. Serás recompensado por tus hazañas si logras salir de aquí.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;Dicho esto, aguijó el caballo y salió al galope, dejándole solo y turbado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Poco a poco el día avanzó y llegó la noche. La batalla de aquel día, que sería conocida como el Desastre de Moclín, contó con casi tres mil bajas castellanas. Gonzalo&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;regresaba a casa sin su hermano, con una pequeña bolsa con unos pocos maravedís y, sobretodo, vivo. Y sin poder quitarse de la mente el libro de Harum.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-7273863811613133039?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/7273863811613133039/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2011/09/querido-lector-si-es-que-existes.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/7273863811613133039'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/7273863811613133039'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2011/09/querido-lector-si-es-que-existes.html' title=''/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-4432886458968302648</id><published>2011-09-18T11:53:00.002+02:00</published><updated>2011-09-18T11:54:10.695+02:00</updated><title type='text'>Cambio de horario</title><content type='html'>A quien interese.&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Debido a que ya he empezado las clases y tengo un horario bastante raro, publicaré a partir de ahora los martes.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-4432886458968302648?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/4432886458968302648/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2011/09/cambio-de-horario.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/4432886458968302648'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/4432886458968302648'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2011/09/cambio-de-horario.html' title='Cambio de horario'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-2447251897950886021</id><published>2011-09-13T13:11:00.002+02:00</published><updated>2011-09-13T13:13:38.844+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soberbia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Salegia'/><title type='text'>Soberbia VI</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;text-indent:36.0pt; tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;span style="font-size:16.0pt"&gt;-VI-&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;text-indent:36.0pt; tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:16.0pt"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Como doña Beatriz y su padre seguían en Santo Domingo de Silos, Elvira podía permitirse ir a su casa más veces de lo habitual. Nativa de allí, había conseguido crear una familia con su cónyuge, Roque, y muy al contrario que otras muchas parejas en aquellos tiempos, ellos dos se amaban, lo habían hecho desde que eran niños y jugaban a la orilla del río Mataviejas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;¡Ah, la infancia! La suya había sido agradable, no podía quejarse. Su padre, recientemente fallecido, era comerciante, hacía de intermediario entre los mineros de hierro y los muchos herreros con quienes trataba, quedándose él una buena parte de los beneficios. Su madre, en paz descanse también, contribuía también con mucho dinero haciendo de cambista en nombre de su marido, de modo que, cuando se casó con Roque, tuvo hasta cinco mil maravedís de dote, algo que muy pocas mujeres podían decir.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Por suerte para ella, sus padres aún llegaron a ver cómo se casaba dos años atrás, a los quince. Don Pelayo, con quien su padre siempre había tenido tratos favorables, se apiadó de ella cuando quedó huérfana y, con el permiso de Roque, le ofreció asistir a su hija como doncella hasta que se casara Beatriz.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Y así había conseguido llegar hasta donde estaba: el hospicio de Santo Domingo de Silos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Doña Beatriz se encontraba ya en los últimos días del periodo, aun así, seguía sangrando profusamente y su piel iba volviéndose cada vez más y más pálida. Al principio dejó de jugar con sus muñecas, pero a esas alturas ya apenas hacía esfuerzos por comer. Ni los ánimos de sus tres doncellas eran capaces de levantarla de la cama, donde no paraba de mirar al techo y murmurar “&lt;i&gt;Me estoy muriendo, lo sé&lt;/i&gt;”.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Mientras tanto, don Pelayo poco había asistido a su hija, estaba demasiado ocupado con sus camaradas de &lt;st1:personname productid="la Orden. Tan" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Orden." st="on"&gt;la Orden.&lt;/st1:personname&gt; Tan&lt;/st1:personname&gt; solo había llamado a dos médicos judíos para que inspeccionaran a su hija.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Y allí estaban los dos, acompañados por las discretas y silenciosas doncellas. Miraban a Beatriz como quien mira un trozo de carne pasada e intenta ver qué partes debería cortar para poder comer aún de él. Los judíos, con sus barbas rizadas y aquellos ridículos sombreritos, no le inspiraban nada de confianza a Elvira.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Está débil, de eso no hay duda.- decía el uno.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Tiene un desarreglo en los humores.- respondía el otro.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;La miraban por todos lados alrededor de la cama, le observaban los ojos, el interior de las orejas e, incluso, le levantaban una mano para dejarla caer y ver si tenía fuerza.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Quieres comer algo?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Beatriz negó suavemente con la cabeza.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Y estos dedos?- el médico levantó dos dedos de una mano y empezó a moverlos ante sus ojos- ¿Puedes seguirlos?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;La niña los cerró, cansada, y ni se dignó en contestar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Los judíos se miraron y no necesitaron hablar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- El diagnóstico es claro. Doña Beatriz sufre un exceso de bilis negra.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Eso qué es?- preguntó Elvira con interés.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El otro médico fue quien respondió.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- En la época de los grandes filósofos, hubo uno llamado Hipócrates, que descubrió que el cuerpo humano se basa en cuatro humores: bilis, bilis negra, sangre y flema. Cuando las cuatro están en equilibrio, una persona está sana, aunque siempre suele haber un pequeño desequilibrio al alza en alguna.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Eso es malo?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El judío negó con ambas manos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Al contrario, los humores indican el estado anímico de la gente.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- El problema surge cuando un humor se incrementa mucho, o cambia radicalmente de uno a otro.- explicó el otro médico.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Y eso es lo que le pasa a mi señora, ¿no?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Exacto. Doña Beatriz tiene muy desarrollado el humor sanguíneo, sin embargo, durante el cambio de sangre femenino se ha quedado vacía, y la bilis negra se ha apoderado de ella. Por eso está apática y melancólica.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Ay, mi niña!- exclamó Julia, una de las doncellas mayores- ¡Seguro que eso es malo!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- No si se trata bien. Deben añadirle, con las comidas, bazo de cordero. Si va comiendo bazo, cuando llegue otoño se encontrará mucho mejor.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Es la mejor etapa para la bilis negra.- se afanó en concretar el otro judío.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Elvira les había escuchado con interés, pero no creía una palabra de lo que decían. ¿Bazo? ¿Bilis negra? Sabía que los galenos hablaban mucho de ello y sus extraños remedios, pero ella nunca había creído en ello. Aún recordaba cuando aquellos matasanos trataron la pulmonía de su madre. No se les ocurrió otra cosa que desangrarla y atragantarla con agua congelada. No iba a dejar que le hicieran lo mismo a Beatriz.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Está bien, nosotras informaremos a su padre y, en su nombre- tomó una pequeña bolsa con dinero-, os doy estas monedas como pago.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El judío que la cogió la abrió y se puso a contar las monedas con satisfacción. Acto seguido, hicieron una reverencia a las mujeres y se marcharon.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Marta, la otra doncella madura, que había permanecido callada todo el rato, miró a Elvira.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Tú tampoco lo crees, ¿verdad?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- No, para nada.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Pero qué crees que deberíamos hacer?- preguntó Julia, que empezaba a limpiarse lágrimas de las mejillas con un pañuelo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Elvira miró a Beatriz, yaciente, pálida, débil, sin fuerzas ni para hablar y sangrando ininterrumpidamente por entre las piernas. Sabía qué tenía que hacer.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Hay una cura y yo la puedo conseguir, pero necesito vuestra ayuda.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Toda cuanta necesites!- exclamó nerviosa Julia.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Inmediatamente, Elvira notó cómo un calor excitante empezaba a subirle por la espalda hasta el cerebro, mientras un cosquilleo le tomaba el estómago. ¡Podía curar a Beatriz e iba a hacerlo mejor que esos judíos!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Marta, toma una compresa limpia, empápala en agua tibia y pónsela a la señora entre las piernas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;La doncella, con la paciencia que otorgaban los años, encendió una pequeña lumbre mientras preparaba agua en un caldero.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Julia, tú ve a buscar a don Pelayo. Dile que los médicos han estado aquí y no sabían qué hacer, pero nosotras nos encargamos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Quieres que mienta al señor?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Quieres que unos judíos se lleven el mérito por lo que vamos a hacer nosotras?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Julia, a pesar de su bondad, pecaba muchas veces de falta de agilidad mental. Sin embargo, lo suplía con una muy buena mano sirviendo a la familia de don Pelayo, como lo habían hecho su madre y su abuela y, esperaba, algún día haría su hija.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;La mujer quedó pensando si le gustaba la idea de que los judíos se ocuparan de la joven Beatriz, y no le gustó.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Está bien, ahora mismo voy. Pero, ¿tú qué vas a hacer? ¿Cómo vas a curarla?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Ten paciencia y lo verás.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Elvira salió de la hospedería y se dirigió, sin parar en ningún sitio ni hablar con nadie, hacia las afueras del pueblo, a la casa que todo el mundo temía. A casa de Isabel.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Ella, al contrario que toda la gente de Santo Domingo de Silos, no temía a aquella chica de su misma edad, ni mucho menos. De hecho, sabía que ella era la única amiga de Isabel. Cuando era niña, el padre de Elvira protegió con su influencia y su dinero a Rodrigo el brujo. Cuando ella tenía ocho años, el propio Rodrigo, en agradecimiento y para proveerle a su hija compañía femenina, rogó al comerciante que dejara a la pequeña Elvirita vivir en su casa durante un tiempo, a cambio le enseñaría las propiedades de las plantas, las antiguas canciones y juegos de los antepasados y otras muchas cosas más. Por ello nunca pensó que ni Rodrigo ni su hija Isabel eran brujos, muy al contrario, supo que solo se trataba de saber ancestral que se había ido perdiendo con el tiempo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Llamó a la puerta y entró sin esperar respuesta.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Huyen los gatos negros.- dijo, a modo de saludo. Así lo habían hecho siempre, mofándose de la fama que la gente le daba.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Porque nosotras andamos cerca.- respondió una voz de mujer en el interior.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Elvira entró en la casa y vio a su amiga Isabel. Su rostro parecía radiante de felicidad, esa expresión que solo ella y su hermano le habían visto y la humanizaba ante las habladurías.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Qué agradable sorpresa! No te esperaba hoy, si lo llego a saber te hubiese hecho algo para comer.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;La doncella le devolvió la sonrisa, pero denegó su invitación.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- No tengo tiempo, Belita- como ella solía llamarla cuando eran niñas-. Vengo a verte porque necesito algo de zurrón de zurrón de pastor.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Isabel cambió la sonrisa por un gesto de preocupación.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Estás bien? ¿Sangras?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Yo, por suerte, estoy bien. Es mi señora Beatriz, la menstruación le dura mucho y sangra en exceso sin parar. Creo que con esto la podré curar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;La solitaria mujer analizó los síntomas que le contaba su amiga y vio que estaba acertada.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Sin duda esto la curará, al menos por ahora. Deberá seguir tomándoselo cuando vuelva a sangrar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Lo sé, pero ahora es urgente, está muy débil y los galenos quieren que la alimentemos con bazo de cordero, ¿para qué?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Isabel hizo un gesto de desprecio con la mano.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Esos no saben ni cuánto les mide la nariz, ¿cómo van a saber curar a una mujer? Toma, aquí tengo bastante.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Tomó un tarro lleno hierbas. Era verde con los extremos rosados y a los lados crecían pequeñas ramitas culminadas con su fruto, una pequeña bolsa, similar a las plumas de una flecha.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Quédate el bote entero, no me costará conseguir más. ¿Tienes todo el material que necesitas?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Sí, en casa guardo los artilugios que me dio tu padre.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Isabel volvió a sonreír.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Entonces esa niña está salvada.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Elvira fue hasta su casa, donde abrió el potecillo de hierbas y sacó unas cuantas. En un pequeño cuenco lleno de agua echó las bolsitas del zurrón de pastor y empezó a macerarlas con una pequeña maza y, cuando se fue achicando el agua, con los dedos. Cuando no quedó ya agua, sino una sustancia líquida más turbia, lo tapó y dejó reposar. Tardaría un día en convertirse en una sustancia gelatinosa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El día siguiente, cargada con el cuenco y con el bote de las hierbas, fue a la hospedería, donde Marta seguía poniendo compresas a la débil y cetrina Beatriz mientras Julia limpiaba las que ésta ensuciaba.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Para la sorpresa de Elvira, allí estaba también don Pelayo. Cuando Julia le contó lo que había pasado, decidió ir a ver cómo estaba su hija y qué era aquello que tenían pensado las doncellas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Por fin!- exclamó Julia con nerviosismo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Ya tienes el remedio, Elvira?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;La joven dejó los trastos sobre una mesilla y asintió. Después, abrió el bote y extrajo unas cuantas bolsitas de zurrón de pastor.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Julia, prepara una infusión con esto y déjalo reposar un momento.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;La doncella se apresuró en cumplir su mandato.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Tú, Marta, ayúdame a untarle esto entre las piernas a la señora.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Elvira cogió la sustancia pastosa que hiciera el día anterior y, mientras Marta limpiaba los hilillos de sangre que no paraban de manar, ella untaba con un dedo aquella sustancia por los labios vaginales de la niña.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Esto ya está!- dijo al fin Julia, mientras traía un vaso con la infusión.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Qué estáis haciendo, Elvira?- don Pelayo habló por primera vez.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;La joven miró a su señor, sin entenderla.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Quiero decir… ¿qué es esto? ¿Qué le hará a mi hija?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Esto es zurrón de pastor. La infusión hará que, lo que sea que tenga por dentro, pare de sangrar, y la pasta, además de cortar la sangre cuando vaya a salir por su vagina, impedirá que también le sangren los labios.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Julia le pasó el vaso y juntó las manos en un gesto de oración.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Ojalá funcione, sería un milagro que se curase.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Elvira se acercó a la cabecera de la cama y se puso justo al lado de la cabeza de Beatriz.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Mi señora, oídme, soy Elvira.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;La niña abrió los ojos, cansada, y aunque intentó sonreír a su doncella, el cansancio se lo impidió.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- No digáis nada, señora. Os traigo un remedio que os curará.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;La mirada de Beatriz habló por ella. Si Elvira traía un remedio que funcionara, sería el fin de ese estado en que estaba. Y si no funcionaba, tal vez la matara, pero ¿qué más daba? Prefería estar muerta que sufrir su debilidad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Tomad, tenéis que beberlo todo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Le acercó el vaso a la boca y la niña tomó un sorbito. Enseguida apartó la boca y sacó la lengua con disgusto.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Sé que tiene mal sabor, señora, pero tenéis que confiar en mí. Esto os curará y pronto podréis levantaros de esa cama.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Haciendo acopio de las pocas fuerzas que le quedaban, Beatriz dio un largo sorbo al vaso y se lo terminó.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Las otras doncellas y el caballero miraban expectantes la reacción de la niña, pero ésta solo cerró los ojos y se puso a dormir con una respiración acompasada.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Ya está?- preguntó Pelayo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Mi señor, ahora debe tomar esta infusión cada dos o tres días mientras tenga la menstruación y una semana antes cada vez que coma. Yo puedo ocuparme de conseguir las hierbas y prepararlo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El caballero la miró con una mezcla de temor por su hija y felicidad por la posible solución.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Elvira, si funciona te auguro un buen futuro con mi hija.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Os prometo que mañana mi señora se levantará de esa cama por su propio pie.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;----------&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Dejo, como curiosidad, algunos datos de Elvira por si a alguien le interesa (si es que alguien lee esto).&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" align="center" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt; text-align:center;line-height:normal"&gt;&lt;b&gt;&lt;u&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;ELVIRA DÍAZ, 16-IX-1263&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/u&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt; text-align:center;line-height:normal"&gt;&lt;b&gt;&lt;u&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span style="text-decoration:none"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/u&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;&lt;b&gt;- Datos importantes&lt;/b&gt;: A los ocho años, compagina la educación que le otorgaba su padre con las enseñanzas de botánica y alquimia que le impartía el padre de Isabel Rodríguez, amigo del suyo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align: justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;span&gt;            &lt;/span&gt;- &lt;b&gt;Padres:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="PrrafodelistaCxSpFirst" style="margin-top:0cm;margin-right:0cm; margin-bottom:0cm;margin-left:88.8pt;margin-bottom:.0001pt;mso-add-space:auto; text-align:justify;text-indent:-18.0pt;line-height:normal;mso-list:l0 level1 lfo1"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;span&gt;-&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;          &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;Padre: &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;Diego (comerciante) 1245-1279, muerte por lepra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="PrrafodelistaCxSpLast" style="margin-top:0cm;margin-right:0cm; margin-bottom:0cm;margin-left:88.8pt;margin-bottom:.0001pt;mso-add-space:auto; text-align:justify;text-indent:-18.0pt;line-height:normal;mso-list:l0 level1 lfo1"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;span&gt;-&lt;span style="font:7.0pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;          &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;Madre:&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt; Flora (cambista) 1246-1278, muerte por pulmonía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:35.4pt;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:35.4pt;margin-bottom:.0001pt;text-align:justify;line-height:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;"&gt;- &lt;b&gt;Matrimonio:&lt;/b&gt; Casada libremente con Roque López el 22-IX-1278, manteniendo una relación excelente, otorgando 250 doblas de oro (5000 maravedís) como dote.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-2447251897950886021?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/2447251897950886021/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2011/09/soberbia-vi.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/2447251897950886021'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/2447251897950886021'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2011/09/soberbia-vi.html' title='Soberbia VI'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-7151451077536423249</id><published>2011-09-05T11:34:00.001+02:00</published><updated>2011-09-05T11:35:25.910+02:00</updated><title type='text'>Inciso</title><content type='html'>Esta semana no habrá capítulo, estoy preparando un examen de recuperación para el viernes y me quiero centrar en él. El próximo lunes, sí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-7151451077536423249?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/7151451077536423249/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2011/09/inciso.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/7151451077536423249'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/7151451077536423249'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2011/09/inciso.html' title='Inciso'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-7884029735910050623</id><published>2011-08-31T22:46:00.002+02:00</published><updated>2011-09-01T01:47:03.265+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soberbia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Salegia'/><title type='text'>Soberbia V (2/2)</title><content type='html'>[Continua de la anterior]&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Cuando amaneció sintió que no había hecho todos los kilómetros que llevaba a la espalda. Contó las monedas que le sobraban tras haber pedido una buena habitación, las guardó celosamente en la fina frontera entre el culo y los huevos, resguardado por los calzones, y volvió a los caminos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;La distancia entre Aranda y Santa María era bastante corta y ahora que veía el final tan cerca sentía que podía hacérselo en un abrir y cerrar de ojos. Era fácil, seguiría hasta el norte sin apenas desviarse hasta llegar a Santo Domingo de Silos, iría al monasterio a dar las gracias al santo por protegerle y después volvería a casa. Fácil.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Muy a su desgracia, la sensación de ligereza duró tanto como empezó a hacerse de noche y llegó la ya conocida pernocta al aire libre. Mientras buscaba un lugar apartado de los caminos y los asaltantes se juró a sí mismo que nunca jamás volvería a echarse a la aventura, que jodiesen a su hermano (de todas formas, él se lavaba las manos, le advirtió de los peligros que corría).&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Cometió un error, uno de principiantes, y él, no le gustaba admitirlo, aún lo era. Antes de dormir, y confiado en que se encontraba cerca de casa, decidió hacer una pequeña fogata para calentar unas longanizas que había comprado con el dinero robado. Con la tripa llena y ganas de descansar, se echó a dormir sin siquiera apagar la lumbre. Cuando su sueño estaba en el mejor momento (iba montado a caballo por un valle y su montura estaba a punto de echarse a volar entre las nubes), un sonido cercano a su cabeza le despertó.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;En un primer momento pensó que sería algún animal, un perro salvaje o un zorro (¿había zorros por allí en esa época?), pero cuando la conciencia fue haciendo acto de presencia, vio, so la tenue luz de la luna, que quien tomaba por animal no eran sino dos hombres, tan desarrapados como el de Aranda o él mismo, que rebuscaban entre sus pocas posesiones buscando dinero o comida. En un acto reflejo tomó su espada y mientras maldijo con voz gruñona, aunque, recién despertado y aún con pocas luces, solo pudo decir algo semejante a &lt;i&gt;joputa&lt;/i&gt;. Uno de los ladrones cogió rápidamente la bolsa y se la guardó, ya la registraría con más tiempo, mientras el otro saltó sobre Gonzalo y empezó a darle patadas en el estómago y las pelotas. Poco tardó su compañero en unírsele dándole sendos puñetazos en la cabeza o, más bien, en los antebrazos mientras Gonzalo intentaba taparse la cara.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Tras un rato, se cansaron, pararon y salieron corriendo, pero Gonzalo ya no estaba.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El joven recobró la conciencia cuando la luz del sol empezó a molestarle a través de los párpados. Intentó incorporarse mientras notaba cada uno de sus huesos partidos por la mitad y magulladuras hasta en las pestañas. Para su desgracia, el último tramo de su viaje iba a durar más de lo planeado, si es que conseguía terminarlo. ¿Acaso Dios le había llevado hasta allí para matarle en su propia tierra? ¿Sería porque no querría verle enterrado en suelo desacralizado, sino en uno cristiano?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Se le olvidaron estos pensamientos cuando, tras casi un mes de viaje, logró discernir, a lo lejos, el contorno de Silos. Jamás lo admitiría, pero dejó caer una lágrima por una mejilla.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Cansado, abatido, destrozado… todo se le quedaba corto ahora que se encontraba casi en el final de su travesía. ¡Qué bonita era esa sensación de ver lugares conocidos! No podía evitar pensar qué habría ocurrido durante su ausencia, qué niños habrían nacido, qué adultos habrían muerto, si su amigo Pedro habría conseguido fornicar con la molinera, una viuda de grandes pechos que solían salir a tomar el aire muy a menudo. Pero no, se engañaba a sí mismo, estaba cansado, le habían dado una paliza, mental y físicamente agotado, y lo que era peor, se le borraba la visión para, poco a poco, empezar a ver esa luz de la que tanto hablaban.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Caminando como si cargara sobre sus hombros el peso de los pecados del mundo, anduvo por las callejuelas con la vista nublada por el cansancio y el dolor. Al principio buscó el monasterio, pero temiendo no sobrevivir al siguiente paso, decidió buscar una casa donde le acogieran para tomar un respiro.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;i&gt;Ayuda&lt;/i&gt;, pensaba, y siguió caminando.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;i&gt;Que alguien me ayude, por favor&lt;/i&gt;, sonaba fuerte entre las paredes de su cráneo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;i&gt;Me muero, ¡ayuda!&lt;/i&gt;, como si por más fuerte que lo pensase alguien le fuera a oír más pronto.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;En el último esfuerzo, notó que estaba rozando una puerta con los dedos, así que dio un empujón leve y habló, al fin.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Necesito ayuda. Muero.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Unas manos calientes y firmes le agarraron por las axilas, le arrastraron por un suelo de tierra y le sentaron en una pequeña sillita. Gonzalo sintió que alguien hablaba, pero era como escuchar a alguien bajo el agua, semejante a un “blo-blo-blo” incoherente. Y, de nuevo, se fue.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El escozor ardiente de algo que tenía por el cuerpo le despertó. Miró hacia abajo y vio que no llevaba ropa (¡el dinero!), y que su piel, amoratada por los golpes, estaba recubierta de una pasta blanca allá donde mirara. Asustado buscó a su alrededor y vio que se encontraba en una pequeña casa repleta de potes de cristal, plantas de cultivo y diversas hierbas silvestres.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- No te muevas, la pasta tarda en hacer efecto.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Era una voz de mujer. Buscó a su interlocutora y vio a una mujer joven, atractiva (nada del otro mundo, pero en aquel momento se le presentó para él como un ángel) y de frondoso pelo negro.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Esta es tu casa?- preguntó Gonzalo, su voz sonaba más débil de lo que estaba acostumbrado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Esta es, sí. Y por suerte para ti, no ha sido tu féretro. Has estado bien cerca de morir.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Lo sabía, no hacía falta que se lo dijesen. La luz había desaparecido, había sobrevivido.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Me llamo Isabel, y ya que estás en mi casa, podrías decirme quién eres.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Isabel se llamaba, qué preciosidad. Isabel como la madre de Juan el Bautista, que, estéril, fue capaz de parir gracias a la bondad de Dios. Un milagro, como milagro fue haberse encontrado con una mujer tan hermosa y hechizante como ella.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Yo soy Gonzalo- pensó en callar, pero se envalentonó una vez empezado y continuó-, soy de Santa María del Madero y vengo de luchar con el infante Sancho en Granada.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Gonzalo calló nuevamente, contemplando a su salvadora mientras ésta echaba un ojo a aquello que le había untado por el cuerpo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Eres una curandera?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Isabel le miró con expresión divertida.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Más o menos, sí. Esto ya está cicatrizando; te han dado una buena paliza, Gonzalo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;La paliza volvió a recordarle que estaba desnudo, y esto que no sabía dónde estaba su dinero. Isabel, como si supiera en qué estaba pensando, le tiró una manta.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Toma, tápate. Buscaré si aún me queda ropa de mi padre o de mi hermano. Y no te preocupes por tu dinero, no me interesa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Entonces, ¿cómo puedo pagarte esto que haces por mí?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Digamos que ahora me debes un favor.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Gonzalo asintió mientras se tocaba el pecho con el puño cerrado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Hecho, haré lo que sea, te doy mi palabra.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;La joven empezó a quitarle el mejunje con la hoja de alguna planta que Gonzalo no conocía, pero que sin duda funcionaba, pues no se sentía ya tan molido.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Por ahora no necesito nada. Ya te avisaré cuando esto cambie.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Isabel le invitó a pasar aquella noche allí. Gonzalo se alarmó, ante todo porque aquella mujer no tenía marido y temía que los vecinos creyesen que era alguna clase de amante (cosa que no le acabó de disgustar), sin embargo su cuerpo se negaba a funcionar, así que aceptó la oferta.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;No hablaron apenas durante el resto del día, quizás porque ella era callada, quizás porque respetaba su dolor y no quería molestarle. Sea como fuere, Gonzalo agradeció que no le forzaran a hablar y pudo dormir.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El día siguiente despertó e Isabel no estaba en la casa. Llegó a pensar que había soñado aquello, pero vio la bolsa con “su” dinero y a sí mismo vistiendo la ropa del hermano de Isabel. Con la vista recuperada, los huesos doloridos pero funcionales y ganas de, al fin, terminar, salió a la calle. Qué tontería, pensar que lo había soñado…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Pero no fue hasta que se encontró con la puerta del monasterio que sintió la extrema necesidad de apartar sus ideas de Isabel y dar gracias a Dios. ¿Quién lo diría? Había marchado hacia Granada con las tropas del rey, con el propio infante a la cabeza, para caer en la trampa de unos infieles, sobrevivir donde tantos miles habían perecido y había vuelto a casa. No cabía duda, Dios le había salvado porque aún no había llegado su momento, sin duda Él deseaba que Gonzalo hiciese algo. El joven estaba dispuesto a esperar su mensaje.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Cuando se disponía a acceder al recinto, el relincho de un caballo antecedió a la carga que pronto estuvo cerca de echarle al suelo. Un equino cargado de su jinete cruzó ante él y dio media vuelta, tal vez para que el jinete viera si había matado a un hombre o un cerdo que se cruzara por allí.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Esto sí que es una coincidencia.- dijo el caballero.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Gonzalo miró y le pareció reconocer a quien le hablaba. Éste acercó a su caballo al joven y, ya más cerca, mostró su cara abiertamente.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Tú luchabas en Moclín.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Cuando le reconoció no pudo evitar abrir los ojos de par en par.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Don Lope de Lerma!- Gonzalo se arrodilló y besó los estribos de Lope.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Creí que habías muerto en aquella funesta batalla… ¿Gonzalo?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Sí mi señor, Gonzalo, señor.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El pobre hombre no cabía en sí de gozo. No pensó en que Lope lo dejara al amparo de los infieles, tampoco en que el caballero montara a caballo y él se hubiese cruzado dos reinos a pie. Pensaba que había llegado a casa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Y dónde vas ahora, mi buen Gonzalo? ¿Ya no hay batallas?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Voy a casa, señor. Aún no he visto a mi padre, quiero que me dé sus bendiciones. Ya no tengo por qué luchar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Como si de un rayo se tratara, una idea cruzó por la mente de Lope.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Y dime, mi querido compañero, ¿nunca has pensado en convertirte en escudero de un caballero? Quién sabe, quizá un día el caballero acabes siendo tú.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Gonzalo sintió que el corazón se le saldría por la boca de júbilo. Sin duda Dios le compensaba por sus hazañas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Yo? ¿Escudero? ¿De quién?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Lope de rió exagerada y falsamente.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿De quién, si no? ¡Mío!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Aquel joven hijo y nieto de labriegos, aún con las rodillas en el suelo, volvió a besar los estribos de su superior con mayor fruición.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Nada me honraría más!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Lope celebró su buena suerte. Acababa de terminar su conversación con don Pelayo mientras las doncellas se llevaban a su hija y él marchaba con tareas que cumplir. Ya había terminado la primera: tenía un escudero.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;-----------&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El próximo lunes, más.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-7884029735910050623?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/7884029735910050623/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2011/08/soberbia-v-22.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/7884029735910050623'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/7884029735910050623'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2011/08/soberbia-v-22.html' title='Soberbia V (2/2)'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-3085922440349445443</id><published>2011-08-29T22:52:00.005+02:00</published><updated>2011-08-29T22:56:13.429+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soberbia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Salegia'/><title type='text'>Soberbia V (1/2)</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;text-indent:36.0pt; tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 21px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 16px; "&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align: center; text-indent: 36pt; "&gt;&lt;span style="font-size: 16pt; "&gt;-V-&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align: center; text-indent: 36pt; "&gt;&lt;span style="font-size: 16pt; "&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; "&gt;De tanto caminar sin apenas descanso llegaron a formársele y reventársele tres ampollas en un pie y una cuarta en el otro, pero, ¿qué demonios? Tenía ganas de volver a casa.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; "&gt;Gonzalo fue abandonado a su suerte en Moclín (“El desastre” había oído que le decían), en medio de una masacre en la que, casi seguro, iba a encontrar la muerte y no a su&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;hermano, que era lo que había ido a buscar. Que, por cierto, nuevamente seguía sin tener noticias de él.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; "&gt;Después de que Lope, Dios le bendiga, le dejara a su suerte, se enzarzó en un cruento combate con un moro. El intercambio de golpes fue tal que Gonzalo terminó con la cara ensangrentada, tanto por su líquido vital como por el del contrario, mientras que la cabeza de su enemigo acabó siendo convertida en pulpa. Aprovechando su estado y la cantidad de cadáveres que se iban apilando, Gonzalo decidió echarse al suelo y fingir ser uno de los tantos muertos. Con un poco de suerte, los granadinos no irían a rematar a los heridos y él podría esperar.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; "&gt;Y tanto que esperó. Casi un día entero estuvo echado en el suelo mientras veía correr las ratas y planear a las moscas alrededor suyo. Más de un roedor había intentado morderle creyéndole parte del manjar, pues a muerto olía, pero el correr de la sangre por las venas no les gustaba, le faltaba un toque a cadáver que no acababa de gustarle. &lt;i&gt;Debo estar soso&lt;/i&gt;, pensó Gonzalo.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; "&gt;Se levantó cuando no le pareció oír a nadie por los alrededores y empezó a correr hacia el norte. No tenía ni idea de dónde se encontraba, pero sabía que hacia el sur solo encontraría más infieles, y al norte estaba su tierra.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; "&gt;Cuando, tras mucho andar, pisó por fin tierra cristiana empezó a preguntar más concretamente hacia dónde se tenía que dirigir y con un poco de inventiva y un mucho de suerte consiguió llegar a Madrid, donde pudo permitirse pernoctar una noche en un mullido jergón a cambio de trabajar unas horas removiendo heno. Aquel descanso le dio fueras suficientes para encaminarse, sin cuartel, hacia el norte.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; "&gt;Sin embargo, tras tantos días de camino (y unos pocos montado escondido en algún carro), llegó a Aranda de Duero con el corazón en la boca y los pies convertidos en finas láminas de pergamino con líneas de sangre donde debiera haber tinta. Sabía que le faltaba poco para llegar a Santa María del Madero, donde su familia estaría esperándole con los brazos abiertos y su azada con el mango frío. Pero aquella noche tenía que parar otra vez o moriría desfallecido.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; "&gt;Gonzalo se paseó por Aranda buscando un lugar donde necesitaran mano de obra rápida y barata, como hubo hecho en Madrid, pero no encontró nada. Los pocos hospicios no necesitaban de nadie que no tuviese dinero, los mercaderes hacía rato que habían cerrado sus negocios y los niños se habían afanado en limpiar los escombros comestibles de las puertas de las casas, mientras las prostitutas empezaban a tomar las calles situándose en lugares estratégicos, como si fuera obra de un comandante disponiendo sus tropas. Aquella noche tocaba dormir al raso, por lo visto.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; "&gt;Había visto una cuevecilla cercana al río que bien podría servirle de cobijo si no la ocupaba ya algún aventajado que también conociese el lugar. Gonzalo miró a su alrededor y se percató que pocas personas deambulaban sin destino como él, de modo que lo desechó, seguro que habría alguien que ya estaría allí acomodándose para la fresca (y qué gloriosa) noche arandina. Pese a ello, y puesto que no tenía ningún lugar mejor donde dirigirse, pensó que iría a comprobarlo.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; "&gt;La putada era, pensaba, que ya ni se acordaba de por dónde era. Y era cierto, por más vueltas que daba ya no encontraba aquel hueco en la pared del río. Más de una vez pensó que veía el lugar, pero la noche cada vez era más oscura y el desconocimiento de la ciudad se notaba. Cansado de buscar decidió que la puerta de la iglesia sería su cobijo, no del tiempo, sino de los niños cabrones que se dedicaban a joder a quienes dormían en la calle dándoles patadas y echándoles mierdas de perro por la cabeza. En la iglesia igual no se atreverían. Él, cuando era niño, nunca se atrevió.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; "&gt;Buscando, ahora, la iglesia, se metió por una callejuela que zigzagueaba. Delante suyo, a cierta distancia, un hombre con apariencia de haber bebido bastante vino también zigzagueaba acompañando el camino. &lt;i&gt;Tal vez así, para él, sea una línea recta&lt;/i&gt;, pensó Gonzalo con sorna.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; "&gt;En ese momento, y cuando la noche ya era prácticamente profunda, el joven vio cómo de la nada saltaba un hombre desharrapado. Algo portaba en su mano que Gonzalo no llegó a ver, pero poco le costó imaginar que sería un cuchillo o una daga. Agarró al hombre ebrio por la espalda mientras éste daba voces de &lt;i&gt;“¡A mí&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;la guardia! ¡Me matan!”&lt;/i&gt;. El atacante acuchilló el cuello del hombre, quien emitió un gorjeo como quien intenta vomitar su alma. Cayó al suelo cuan largo era y el misterioso asesino buscó entre sus ropas, hasta que encontró lo que buscaba: una bolsa de cuero. Y Gonzalo apostaría su vida a que estaba repleta de jugoso dinero.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; "&gt;Entonces el asesino levantó la cabeza y su mirada se cruzó con la del joven de Santa María. Lejos de lo que hubiese esperado Gonzalo, en su cara vio terror, sobretodo cuando el atacante se percató de que llevaba una espada en el cinto, la que usara en Moclín. Una rápida idea le cruzó la mente: ahora o nunca.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; "&gt;Gonzalo echó a correr tan rápido como podía hacia aquel hombre harapiento, tan deprisa que éste no tuvo apenas tiempo de reaccionar. Gonzalo se lanzó en plancha y le tiró al suelo, aunque para entonces el asesino ya pudo darse cuenta de qué estaba pasando. Por desgracia para el joven, aunque muerto de hambre, aquel hombre era hábil en el combate cuerpo a cuerpo a razón de lo mucho que había tenido que dar y recibir para comer. Los dos rodaron por el suelo mientras Gonzalo intentaba desenvainar su espada; el desconocido, por su parte, tomó la muñeca del joven y la giró con fuerza, haciendo que a éste se le cayese la espada al suelo. En un último arrebato, Gonzalo lanzó hacia atrás a su oponente, aprovechando para levantarse y poner distancia.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; "&gt;Durante el forcejeo en el suelo ninguno de los dos habían oído llegar a la guardia de Aranda, alarmada por los gritos del muerto. Éstos se toparon con la escena de un bandido al que ya conocían amenazando con una daga a un forastero indefenso. Y Gonzalo no era tonto.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; "&gt;- ¡Quiere matarme, como ha matado a ese hombre!&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; "&gt;La guardia creyó sin ninguna duda las palabras de Gonzalo. El asesino, por su parte, se dio cuenta de que tenía todas las de perder. Con un rápido movimiento, golpeó a Gonzalo en la cara, haciéndole caer al suelo, y salió corriendo, seguido por los guardias al grito de “hijoputa”. Gonzalo se quedó, de nuevo, quieto y esperando, como si estuviera muerto. Cuando dejó de oír gritos se percató que había caído sobre algo duro. Levantó el pecho, miró y vio una bolsa que abrió con dos dedos temblorosos, y por Dios que había acertado que estaba repleta de monedas. Aquella noche iba a dormir como un rey. &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; "&gt;---------&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; "&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; "&gt;Ahí queda la primera parte del quinto capítulo. El segundo lo publicaré este miércoles, está escrito, pero, como dije, para mejor lectura lo pongo en partes. Por cierto, no hace alta tener cuenta de blogger para comentar, así que, como siempre, admito críticas, comentarios, propuestas indecentes, etecé, etecé, etecé.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 36pt; "&gt;PD. No me había olvidado de él. Gonzalo powah!&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-3085922440349445443?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/3085922440349445443/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2011/08/soberbia-v-12.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/3085922440349445443'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/3085922440349445443'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2011/08/soberbia-v-12.html' title='Soberbia V (1/2)'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-5191589151313359418</id><published>2011-08-22T20:25:00.002+02:00</published><updated>2011-08-22T20:37:39.033+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soberbia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Salegia'/><title type='text'>Soberbia IV</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;text-indent:36.0pt; tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;span style="font-size:16.0pt"&gt;-IV-&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="center" style="text-align:center;text-indent:36.0pt; tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;span style="font-size:16.0pt"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El aburrimiento del monasterio era solo comparable con el que sentía en aquel hospicio. Menos mal que Beatriz traía consigo escondidas unas cuantas muñecas. Su padre le había prohibido que siguiese jugando con aquellas personitas de trapo pintarrajeadas, tenía que empezar a mostrarse como la mujer que era después de que hubiese empezado a sangrar ahí abajo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Mientras jugaba, la niña emitió una pequeña risita. Cada vez que pensaba en cómo se llamaba “aquello” le venían ganas de reír. Por suerte para ella, estaba siempre acompañada de sus doncellas: Marta y Julia, dos mujeres entradas en años cuyos cuerpos empezaban a mutar según los cánones de la menopausia, y su favorita, Elvira, apenas unos años mayor que ella, pero ya casada con un rico comerciante de caballos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;¡Casamiento! Ella tendría que casarse en breves. Había aprendido a bordar, a criar niños pequeños probando con hijas de sirvientas, incluso una de ellas le había pasado un libro sobre una mujer que le daba flores cerradas a un caballero y con el calor de su mano éste las abría. No llegó a entender de qué trataba.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Sus muñecas también se casaban, igual como tendría que hacer ella. Sin embargo, lo hacían en secreto. Sus padres le habían prohibido que tuviese muñecas con forma de hombre para que así no jugase con su pene. ¡Pene! Beatriz volvió a reír. De este modo, la niña tenía que hacer que dos muñecas mujer se casasen entre sí, cosa que no sabía si se podía hacer, pero era eso o nada.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Su padre y los amigotes se habían quedado en la hospedería del monasterio para recibir a un tal Lope de nosedónde, pero ella, como era una mujer, no podía estar allí por mantener el decoro del monasterio. Menuda tontería. Aunque ¿para qué? No quería ir al monasterio, seguro que su padre iba a exhibirle ante ese Lope como los granjeros muestran a sus cerdos en el mercado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Doña Beatriz- su doncella Elvira se acercaba hacia ella con parsimonia, sabía que no había que interrumpir bruscamente a la señora-, ya es la hora. Vuestro padre os reclama.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Beatriz ya había sido vestido, solo tenía que levantarse del suelo donde jugaba, arreglarse un poco el vestido y marchar hacia el monasterio, pero al levantarse sintió cómo su cuerpo estaba de pie, pero su mente ascendía poco a poco. Un leve mareo la hizo zozobrar; suerte fue que Elvira estuviera a su lado para darle su brazo en apoyo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Señora! ¿Os encontráis mal?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;La niña entornó los ojos mientras su cabeza volvía a funcionar correctamente.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- No es nada, Elvira. Ayer empecé a sangrar otra vez.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;La doncella asintió con complicidad. Sabía que el periodo podía acarrear, amén de dolores en la barriga, malestar general y punzadas en la cabeza.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- No os retraséis, pues; mi señor Pelayo os quiere presentar a un valeroso joven, ¿qué nervios, no?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Las tres doncellas rodearon a la niña mientras caminaban por las callejuelas de Santo Domingo de Silos en una petulante excursión. Vestían, sobretodo Beatriz, bisutería traída de Toulouse, cruzando los Pirineos, que dejaban embelesados a los simples habitantes del pueblecillo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Las puertas del monasterio se mostraron para Beatriz como los portones de las fortalezas que conquistaban los caballeros de las historias, aunque en esta ocasión, ella no penetraba victoriosa las murallas, sino que lo hacía como los cautivos. Algo en el aire se lo decía: aquella ocasión era distinta. Su padre la había mostrado ante muchos caballeros de distintas edades y lugares, pero nunca había sentido nervios. Aquella vez era todo muy al contrario; aun sin ver a su posible pretendiente algo de dentro le decía que la iba a comprar, si no, ¿a qué tanta espera? ¿Para qué pasarse tanto tiempo en aquel monasterio aburrido, sino para encontrarle a la niña un marido válido?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Un monje las guió al refectorio donde, sentados en las mesas donde comían los monjes, estaban los caballeros amigos de su padre, el abad Miguel y un chico joven que no conocía, pero seguro era al que llamaban Lope de… donde fuera.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Oh, aquí está mi hija- dijo don Pelayo cuando vio entrar a la comitiva-. Podéis ver que no os engañaba cuando decía que su belleza era cautivadora.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Beatriz se sentó al lado de su padre, rodeada por las doncellas creando un muro inquebrantable a su alrededor. Con una serie de rápidos vistazos escrutó a Lope. Era guapo, o ella quería creer que era guapo (aún no tenía muy claros los gustos sobre los hombres, pues nunca se lo había planteado), y, por lo menos, calculó, tendría diez años más que ella. Se percató que él no le quitaba los ojos de encima, en cuyo interior ardía un brillo que no supo reconocer, pero las mentes más maduras de sus sirvientas interpretaron como deseo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Si no os importa, acabemos con esto. Me estoy cagando.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El barón de Santa María del Madero, tal vez por la familiaridad de encontrarse con sus compañeros, tal vez por la senilidad, se había mostrado esos días más villano y menos noble.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Mírame, chico- dijo-, me has demostrado que quieres acceder a &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;la Orden&lt;/st1:personname&gt;, eres de familia castellana vieja…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Por Dios que sí.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El barón levantó una mano.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- No me interrumpas con blasfemias, menos aún en la casa de Dios.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Lope no dijo nada.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Me has obsequiado regalos, también al monasterio con ese libro tuyo tan… maravilloso y tus tres hijos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;¡Tres hijos! Aquel comentario no pasó de largo a Beatriz y sus doncellas. ¿Aquel hombre tenía ya tres hijos? ¿Y su padre quería que se casara con ella para tener más? ¡Le partirían la barriga! Su… cosa era incapaz de parir niños, eran muy grandes para que saliesen por… ahí.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Sin embargo, eso no te permite entrar en &lt;st1:personname productid="la Orden." st="on"&gt;la Orden.&lt;/st1:personname&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;La cara de Lope se volvió pálida. ¿Qué demonios era aquello? Cuando le llegó el mensajero diciéndole que había unos caballeros de &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;la Orden&lt;/st1:personname&gt; de Santiago en Santo Domingo de Silos que pedían su presencia, prontamente pensó que habían reconsiderado su solicitud, más cuando se enteró que &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;la Orden&lt;/st1:personname&gt; no iba a desaparecer gracias a la pronta reacción del rey. ¿Que no iban a nombrarle miembro?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- No lo entiendo, mi barón. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Tus obsequios- uno de los otros caballeros habló por él-, aunque valiosos, de poco nos sirven a nosotros. ¿Un libro y tres bebés monjes? ¿Para qué queremos eso? Y en cuanto a tu valía…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Luché en Granada!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Huiste del desastre de Moclín, que no es lo mismo. No cuentas con victorias, joven.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Por no hablar de que no estás casado.- dijo el otro desconocido.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Inmediatamente Lope señaló a Beatriz.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Me casaré con ella!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Todos esperaban que hiciera eso, incluso Pelayo, a quien no le hacía gracia, pero sabía que tenía que hacer su papel mientras encontraba otro candidato mejor.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Mi hija no se obtiene solo con una señal de dedo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Queréis oro? Tengo, y mucho. También una casa en Santa María del Madero y otra en Lerma, de mi padre, y que algún día heredaré. Soy fértil, puedo daros nietos fuertes, podéis ver a mis hijos, nunca han estado enfermos. ¿Qué más queréis?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Los caballeros se miraron entre sí, recayendo sobre Pelayo el peso de los acontecimientos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;La Orden&lt;/st1:personname&gt; y sus recursos han quedado en extremo mermados tras la gran derrota de Moclín que tan bien conocéis.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Lope sentía que los jugos gástricos le subían por la garganta cada vez que le echaban en cara lo que pasó en Moclín, ¡ni que él tuviese la culpa!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Proporcionadnos treinta caballos y combatid en alguna batalla contra los infieles en nombre de Santiago, salid victorioso y regresad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Treinta caballos? Muchos me pedís, don Pelayo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El caballero rió con cierto deje de burla.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Bueno, decíais que teníais oro, ¿no? Proveeos un escudero que os acompañe y solo entonces, cuando todo esto lo hayáis cumplido, podréis casaros con mi hija.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Y entonces?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Entonces podréis formar parte de &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;la  Orden&lt;/st1:personname&gt; de los Caballeros de Santiago.- concluyó uno de los desconocidos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Lope suspiró, tenía por delante una tarea difícil, pero tenía que cumplirlo si deseaba ser caballero. ¿Un escudero? ¿De dónde iba a sacar él uno? &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Beatriz, por su parte, sentía cómo la sangre le subía a la cabeza y, de repente, le bajaba a los pies, para nuevamente volver a empezar. Así durante toda la conversación. Aquel iba a ser su marido, siempre y cuando volviese de las batallas y regalase los caballos a su padre. Sabía que no podía decir nada, pero le hubiese gustado poder quejarse. Ella no quería que las cosas fuesen así, ella quería irse a jugar con sus muñecas e imaginar un mundo en que las mujeres se comprendían entre sí y podían casarse, sin necesidad de hombres que las comprasen y vendiesen como mercancía.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Los caballeros se levantaron, y uno de ellos tocó el brazo del barón.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Álvaro, ya hemos terminado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;El barón miró hacia sus calzones y se encogió de hombros.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Me da igual, ya me he cagado encima.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Don Pelayo también se levantó y se apresuró en dar media vuelta para marcharse antes de que Lope pudiese hablar con él, pero cuando indicó con un gesto a su hija que lo siguiese, ésta cayó al suelo mientras intentaba levantarse de la silla.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¡Beatriz!&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Las doncellas la levantaron antes de que el caballero llegase a tocarla, bajo la atenta mirada de Lope.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- ¿Qué te pasa?- le preguntó, y giró la cabeza a las doncellas- ¿Qué le pasa?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Mi señora Beatriz está teniendo cosas de mujeres- respondió Julia, una de las mayores-; es normal que se sienta débil.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Mientras tanto Lope pensaba que aquella niña podría, al fin, ser su mujer. Y volvió a imaginar su cuerpo desnudo, blanco y pequeño como lo imaginó el primer día que la vio en Santa María del Madero. De nuevo la excitación de su miembro se agitó entre los calzones, hasta que otro pensamiento acudió a su mente. ¿Y si la niña era enfermiza? ¿Y si también moría, como la anterior?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Sin embargo, este pensamiento no llegó a preocuparle. Si moría como la otra, le habría dado tiempo a casarse con ella, entrar en &lt;st1:personname productid="la Orden" st="on"&gt;la Orden&lt;/st1:personname&gt;, tirársela varias veces y seguir con su viva y su dote heredada mientras ella se iba a dormir con los gusanos. Así él podría casarse por tercera vez. La idea no llegó a desagradarle.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;---------------------&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Como dije, esto sigue a partir de ahora en el blog, todos los lunes (salvo ocasiones especiales) nuevo capítulo. Si éste fuera largo y tuviera que partirlo, como he hecho en otras ocasiones, lo iría añadiendo en una misma semana, llegado el momento lo diré.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Soy consciente de que he ido introduciendo muchos nombres y muchos personajes. Actualmente estoy leyendo "La cúpula" de Stephen King, una libro, según sus propias palabras, "muy ambicioso". Creo que me toca decir lo mismo. Salegia es muy ambicioso, si todo va como quiero que vaya. Voy a hacer lo mismo que King en su libro y voy a poner una lista de los nombres que han salido y quiénes son, tanto principales como secundarios.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;Y, como siempre, recuerdo que acepto comentarios, críticas, sugerencias, testamentos y un largo etecé, pues para eso publico aquí, para que opinéis según escribo. JRASIAS DE HANTEBRASO.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Beatriz Peláez, niña noble burgalesa.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Elvira Díaz, doncella de Beatriz con conocimientos herbolarios, natural de Sto. Dgo. de Silos.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Fernán Rodríguez, monje del monasterio de Sto. Dgo. de Silos, gran labor como copista y especialista en lengua árabe.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Gonzalo, labriego natural de Sta. María del Madero, metido a soldado para buscar a su hermano Jorge, desaparecido.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Isabel Rodríguez, hermana del monje Fernán. Mujer solitaria con fama de bruja.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Lope de Lerma, hijo de Sixto el boticario, viudo, aspira a formar parte de los Caballeros de Santiago.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Diego, César y Carlos, trillizos, hijos de Lope de Lerma regalados al monasterio.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Pedro de la Peña, conocido como Miguel, abad del monasterio, edad madura.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Roque López (aún no ha aparecido), marido de Elvira, comerciante.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Álvaro Fernández, barón Sta. María del Madero, senil, caballero santiaguista.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Don Pelayo, padre de Beatriz, caballero santiaguista.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:36.0pt;tab-stops:center 212.6pt right 425.2pt"&gt;- Mateo, monje copista de Sto. Domingo de Silos, enfrentado con Fernán.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-5191589151313359418?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/5191589151313359418/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2011/08/soberbia-iv.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/5191589151313359418'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/5191589151313359418'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2011/08/soberbia-iv.html' title='Soberbia IV'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-4360160939358671442</id><published>2011-08-18T16:05:00.001+02:00</published><updated>2011-08-18T16:08:39.258+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesía'/><title type='text'>Recuerdo el día en que me preguntaste</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Recuerdo el día en que me preguntaste&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Por qué gusto yo de escribir poesía.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Diría que, humano, siento gran empatía&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Con desfavorecidos, y así mi voz colmada&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Con sus quejas a sordos oídos llegaría.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Pero el mentir no es cosa de mi agrado;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;No es lo social mi causa de escritura.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Prefiero entretejerme entre las soldaduras&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;De lo antiguo y lo nuevo, un encuentro perfecto&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Entre los “garcilasos” y la poesía pura.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Hoy, que la información llega a agobiarnos,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Insensibles somos, nada nos exalta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Confieso mis pecados, admito las mis faltas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Yo, que aprendí de Julio Alonso las bondades&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;De palabras rimadas, de palabras bien altas&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;De los “gongoristas” y “quevedianos”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Esas son las rimas que quiero mías,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;i&gt;A sílabas contadas, ca es grant maestría&lt;/i&gt;,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;No solo por tratar los temas elevados,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;También por las acciones que vemos día a día.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;¿Y cómo escribir esto que hoy invoco?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;¿Espero a la musa como un amigo?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Jamás fui iluminado, yo la busco y le digo&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Qué veo cuando la miro, qué siento si la escucho,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Y es esto, lo que siento, lo que a ella le escribo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;“Tú, áurea presencia en rosas bañada”,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Me incitan sus ojos, y eso le canto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Y al alma de leyentes una semilla planto,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;El germen de buscar a mis rimas sentido&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Y hacer suyas y propias las causas de mi llanto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Pero, di, ¿de qué estábamos hablando?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;¿De por qué escribo yo poesía ahora?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;No lo sé, solo soy ese joven que explora&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Mares ya conocidos, y embargado de gozo&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;Se ríe cuando goza, y cuando goza llora.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  &gt;¿Por qué escribo poesía? Dímelo tú.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-4360160939358671442?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/4360160939358671442/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2011/08/recuerdo-el-dia-en-que-me-preguntaste.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/4360160939358671442'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/4360160939358671442'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2011/08/recuerdo-el-dia-en-que-me-preguntaste.html' title='Recuerdo el día en que me preguntaste'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-459933952249905851</id><published>2011-08-18T01:49:00.000+02:00</published><updated>2011-08-18T01:50:52.433+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soneto'/><title type='text'>Soneto XI</title><content type='html'>Volvemos a la carga&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;p style="margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:7.5pt;margin-left:0cm; line-height:12.0pt;vertical-align:baseline"&gt;&lt;span style="color:#333333"&gt;No es normal volar sin estar drogado.&lt;br /&gt;No es normal cantar a musas que hieren.&lt;br /&gt;No es normal, dicen, no es normal. Prefieren&lt;br /&gt;prohibir pasear por las nubes colgado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:7.5pt;margin-left:0cm; line-height:12.0pt;vertical-align:baseline"&gt;&lt;span style="color:#333333"&gt;No es normal bailarle al agua extasiado.&lt;br /&gt;No es normal desear ser mendigo. Quieren,&lt;br /&gt;no es normal, coartar los sueños que fueren&lt;br /&gt;semilla de utopía y su legado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:7.5pt;margin-left:0cm; line-height:12.0pt;vertical-align:baseline"&gt;&lt;span style="color:#333333"&gt;Normal es ser normal, como ellos son,&lt;br /&gt;obligado a un triste cliché vivir,&lt;br /&gt;planificando el tiempo por venir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span style="font-size:12.0pt;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES;mso-fareast-language:ES;mso-bidi-language: AR-SA"&gt;Yo invoco, de Plasencia, la canción:&lt;br /&gt;"Dejadme de hablar, no me hacer reír.&lt;br /&gt;La gente normal se podía morir".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-459933952249905851?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/459933952249905851/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2011/08/soneto-xi.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/459933952249905851'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/459933952249905851'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2011/08/soneto-xi.html' title='Soneto XI'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-1601300171859010883</id><published>2010-01-17T11:39:00.002+01:00</published><updated>2010-01-17T11:50:15.731+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Música'/><title type='text'>Enderrocks - El meu nom és l'oblit</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_bEeC6R75E0c/S1Lpg4JKwBI/AAAAAAAAAAU/KzDmjK2mQhY/s1600-h/Portada+Ofizial.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_bEeC6R75E0c/S1Lpg4JKwBI/AAAAAAAAAAU/KzDmjK2mQhY/s320/Portada+Ofizial.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5427657251970793490" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Vais a permitirme que me salga un poco de la temática, y es que me gustaría anunciar cómo van los avances en mi &lt;a href="http://www.enderrocks.com"&gt;otro&lt;/a&gt; proyecto. Enderrocks, grupo de rock/metal melódico que vendiera alrededor de las setecientas copias de su primer trabajo, Fills del Xúquer, y del que, desde hace unos cuantos meses, formo parte, lanza al público la que será portada de su segundo disco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede sonar a cliché, pero éste es, realmente, un gran paso. No solo implica la consolidación del grupo en un mercado nada fácil (metal y, más aún, siendo las canciones enteramente en valenciano), sino que, además, demuestra la evolución musical de la banda, con unas melodías mejor trabajadas y un sonido mucho más depurado, así como un cambio de registro al cambiar dos miembros del grupo respecto al anterior disco, tendiendo hacia un metal más crudo y directo que no en FdX.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A falta de la grabación de coros y la masterización, no sabemos aún cuál será la fecha en que salga al mercado, pero sí que será pronto (quizá un mes, dos a lo sumo). En breves, más noticias en la web y tuenti, como el listado de canciones.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-1601300171859010883?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/1601300171859010883/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2010/01/enderrocks-el-meu-nom-es-loblit.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/1601300171859010883'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/1601300171859010883'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2010/01/enderrocks-el-meu-nom-es-loblit.html' title='Enderrocks - El meu nom és l&apos;oblit'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_bEeC6R75E0c/S1Lpg4JKwBI/AAAAAAAAAAU/KzDmjK2mQhY/s72-c/Portada+Ofizial.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-3064621464755429511</id><published>2010-01-07T16:46:00.003+01:00</published><updated>2010-01-07T16:48:52.415+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soneto'/><title type='text'>Soneto X</title><content type='html'>Retiro lo dicho ayer: hoy hay nuevo soneto, escrito esta mañana en la universidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras malas artes, di a Filis rechazo,&lt;br /&gt;Fiel Tirsis hizo lo propio conmigo.&lt;br /&gt;¡Oh, cruel destino! ¡Oh, mi ruin enemigo&lt;br /&gt;Que, creyéndome huido, échasme el lazo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Negado a tatuar, de nuevo, mi brazo&lt;br /&gt;Con el nombre de quien me llama amigo&lt;br /&gt;Creí que no había ningún testigo&lt;br /&gt;Que de mi alma viese un solo retazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora me apareces esplendorosa,&lt;br /&gt;Nómbraste Lisi sólo en mi cabeza&lt;br /&gt;Hiriendo más de lo que suave curas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordando que aquellas fueron duras&lt;br /&gt;Sé que, mi rojo llanto da certeza,&lt;br /&gt;Vas a ser otra espina dolorosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Explicación: Damón recuerda otra vez (como ya hizo en su último soneto) que ha cantado en otras ocasiones a algunas de sus musas, como Filis y Tirsis. Tras el fracaso que conllevaron tales cánticos, llegó a la conclusión de que no volvería a trovarle a nadie, mas se le presenta una tercera musa, Lisi. Sabe que no debe cantarle, pues en las anteriores ocasiones el fin ha sido contrario a sus deseos, pero anhela recibirla como musa, tanto poética como viviente.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-3064621464755429511?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/3064621464755429511/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2010/01/soneto-x.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/3064621464755429511'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/3064621464755429511'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2010/01/soneto-x.html' title='Soneto X'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-1676600057795087300</id><published>2010-01-06T12:15:00.002+01:00</published><updated>2010-01-06T12:17:56.574+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relleno'/><title type='text'>Primera del año</title><content type='html'>.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dado que los exámenes ya están ahí delante y a causa de mi &lt;a href="http://www.enderrocks.com/"&gt;otro proyecto&lt;/a&gt;, por ahora quedan suspendidas las actualizaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De paso, os deseo a todos un feliz año y al compadre Miguel le recuerdo que aún tiene mi parte de lotería que nos tocó, ejem...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-1676600057795087300?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/1676600057795087300/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2010/01/primera-del-ano.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/1676600057795087300'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/1676600057795087300'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2010/01/primera-del-ano.html' title='Primera del año'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-5025516897574507851</id><published>2009-12-24T23:15:00.001+01:00</published><updated>2009-12-24T23:17:24.716+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Epístola'/><title type='text'>Epístola a los compadres</title><content type='html'>He aquí la epístola que os prometí, compadres. Felices fiestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Epístola satírica y censoria a los compadres con motivo de la celebración por todo el tiempo compartido.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Como al de Olivares hizo Quevedo,&lt;br /&gt;escribo, compadres, esta misiva&lt;br /&gt;y empiezo, primero, por el manchego,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque no soy quién para que le escriba&lt;br /&gt;a este digno estudioso de la tierra&lt;br /&gt;que tanto le da el lugar en que viva,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;pues le ha cogido la insigne y gran perra&lt;br /&gt;de hacerse pasar por buen castellano&lt;br /&gt;(idea a la que tan firme se aferra)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que, tal como si fuera un arbitriano,&lt;br /&gt;de utópicos planes plantea el mundo,&lt;br /&gt;y en Castilla nace él, valenciano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre ello me encuentro meditabundo:&lt;br /&gt;¿Será que, geógrafo, puede cambiar&lt;br /&gt;del mapa un lugar y hacerlo errabundo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gusto, con verborrea, de rabiar&lt;br /&gt;a este buen candidato a mendicante,&lt;br /&gt;que danle heces y lo cree caviar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco puedo decir al preopinante&lt;br /&gt;Miguel que yo no le haya ya llamado&lt;br /&gt;en bares en que he sido maitinante&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por su grata presencia acompañado,&lt;br /&gt;así que, por no hablar, no hay aquí sitio&lt;br /&gt;que pueda ocupar más que el ocupado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro compadre, quien aspira a Pitio&lt;br /&gt;(no de Apolo, sino de la actual “Pepa”)&lt;br /&gt;me ayudará con la creación del ripio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;aunque él, en casa, inocente, no sepa&lt;br /&gt;que forma parte de mi infame plan:&lt;br /&gt;rellenar esta fría y blanca estepa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que es papel con leyes de trujamán,&lt;br /&gt;mas como no saliere de su casa&lt;br /&gt;(su Sancta Sanctorum, templo y taguán)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;no puedo mostrarle qué es lo que pasa&lt;br /&gt;por esta, mi mente de pseudo-artista,&lt;br /&gt;que más podría ser &lt;em&gt;tábula rasa&lt;/em&gt;,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;donde los bordes tórnanse en aristas;&lt;br /&gt;aristas que bañan mentes, compadre,&lt;br /&gt;que tornan la cordura a equilibrista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aunque creamos que nunca nos es tarde&lt;br /&gt;para estar así de cogitativos,&lt;br /&gt;acabo contigo, Willy, que arde&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;mi azul tinta, aquel color distintivo&lt;br /&gt;que, en níveo papiro tórnase áureo,&lt;br /&gt;como aquello que nos es recreativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por terminar estas frases que aireo,&lt;br /&gt;sin temer represalias o amenazas,&lt;br /&gt;canto a la mujer de este compadreo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú, que abriste las infames tenazas&lt;br /&gt;de aquel gran, rojo y asfixiante yugo,&lt;br /&gt;unístete a nos, a cuál más “nenazas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que, rodeada de tanto besugo&lt;br /&gt;y una gata negra, arto indecente,&lt;br /&gt;que anda necesitada de un verdugo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que la sodomice, por ver si siente&lt;br /&gt;lo que de lado (dice) tanto goza,&lt;br /&gt;raro es que no seas ya demente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque poco cuerda serás, pues moza&lt;br /&gt;te dejaste llevar al mártir-monio&lt;br /&gt;y acabó el sueño lavando la loza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suerte fue que murió aquel vil demonio,&lt;br /&gt;tornándose las cosas del revés&lt;br /&gt;y quien jodía acabó capricornio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque, ¿qué más da tener treinta y tres&lt;br /&gt;joyas? ¿Por qué tienen que ser odiadas,&lt;br /&gt;si aún hay tiempo de gozar “lo que ves”?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En conclusión, compadres, mal rimada&lt;br /&gt;os dejo la epístola prometida&lt;br /&gt;y, aunque costosa, ha sido una gozada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agradezco a las musas su venida,&lt;br /&gt;les pido que vuelvan otra ocasión&lt;br /&gt;y, mientras, dejo aquí mi despedida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-5025516897574507851?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/5025516897574507851/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/12/epistola-los-compadres.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/5025516897574507851'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/5025516897574507851'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/12/epistola-los-compadres.html' title='Epístola a los compadres'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-3985204257560547724</id><published>2009-12-19T18:10:00.003+01:00</published><updated>2009-12-19T18:11:56.127+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Terror'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relato'/><title type='text'>Carta de suicidio del señor S. Campbell - Quinta parte</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El día siguiente fui a la excavación, pero no encontré al profesor por ningún sitio; arto preocupado, pregunté a T. Gilliam, pero su negativa no hizo más que hacerme creer que algo le había pasado. El profesor Balton no faltaba nunca a su trabajo, ni un día, no por nada había sido capaz de llegar a los setenta y seguir en activo.&lt;br /&gt;            Se me echa encima el tiempo, estoy escribiendo demasiado, cuando debería ser una carta más breve… sólo diré que le busqué por toda la excavación (ya que entonces me di cuenta de que no sabía dónde vivía) y que, tras casi todo el día tras su pista, me crucé con el hombre de la gabardina.&lt;br /&gt;            Ya había caído la noche y, oculto en la penumbra del ocaso, me escondí de tal forma que no me vio ni sospechó de mi presencia. El hombre, tras mirar un par de veces si alguien le seguía a la zaga, se introdujo en una grieta de una roca que, para ojos de un desconocido, hubiese pasado desapercibida. Antes de entrar, pude ver cómo pasaba por encima de algo, un bulto en el suelo.&lt;br /&gt;            Me acerqué con precaución, una vez desaparecido aquel hombre, y descubrí que aquel “bulto” era el cuerpo sin vida del guardia de seguridad P. Harvey. Sudoroso y asustado, busqué en su cinto y comprobé que aún llevaba la pistola, un revólver que, pese a mi nulos conocimientos de armamentística, pude certificar que tenía balas en la recamara.&lt;br /&gt;            No sé qué extraño sentimiento me empujó a entrar en aquel orificio ni a qué dios o santidad me encomendaba, sólo sé que lo hice. Con el revolver por delante, accedí a aquella siniestra gruta. En su interior, iluminada por dos antorchas, hallé la escena más macabra que contemplaran jamás mis ojos: el profesor B. Balton estaba atado, de pie, a una pared, con el pecho abierto y los pulmones, que aún se inflaban ligeramente, fuera del cuerpo, aunque aguantados por un pedestal ante él.&lt;br /&gt;            Si la escena no me había parecido lo suficientemente traumática y aberrante, junto a él estaba el hombre de la gabardina, que se había quitado el sombrero y la bufanda, dejando al descubierto sus aborrecibles rasgo, su pequeña boca y sus finas rallas allá donde debería estar la nariz, pero no eran líneas pintadas o dibujadas, sino agallas, como las de un pez. Con él, amarrado a una estatua del dios marítimo de la tablilla, había un hombre-pez, una gomosa criatura bípeda de vago aspecto humanoide e insultante a la creación humana y la cordura.&lt;br /&gt;            En el tiempo que tardé en asimilar todo lo que estaba viendo (¡juro que lo vi!), el hombre de la gabardina me alargó una mano con dos fetiches idénticos al que me mostrara el profesor. Enseguida lo entendí todo. Aquellos dos seres aborrecibles buscaban el fetiche desenterrado para ofrecerlo a su dios, junto con los pulmones del profesor… y ahora los míos.&lt;br /&gt;            Sin mirar, disparé un par de veces y salí corriendo, inconsciente de cuál había sido el resultado del tiroteo o si realmente aquello era realidad.&lt;br /&gt;            Y aquí estoy ahora, en la habitación del hostal, sabedor que me persiguen, estoy seguro, convencido. El hombre de la gabardina me persigue, quiere completar el ritual y para ello necesita el fetiche que me observa desde la mesa y se ríe de mí, además de mis pulmones. Necesito un respiro…&lt;br /&gt;            Acabo de asomarme a la ventana… ¡y le he visto! ¡El hombre de la gabardina está cerca de atraparme! ¡Le oigo subir las escaleras del hostal! No me cogerá, al menos no con vida; mis activos pulmones no le servirán para nada, porque voy a acabar con mi vida. Aún quedan dos balas en el revolver, más que suficientes…&lt;br /&gt;            ¡Ya está aquí! ¡Golpea la puerta! ¡Adiós, mundo! ¡Adiós, cordura! ¡Adiós!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;---&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y hasta aquí el primer relato en humilde homenaje a maestros como Lovecraft y Poe. Espero que haya sido de agrado, tanto o más como lo ha sido para mí escribirlo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-3985204257560547724?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/3985204257560547724/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/12/carta-de-suicidio-del-senor-s-campbell_19.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/3985204257560547724'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/3985204257560547724'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/12/carta-de-suicidio-del-senor-s-campbell_19.html' title='Carta de suicidio del señor S. Campbell - Quinta parte'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-5955018371995657196</id><published>2009-12-17T21:06:00.003+01:00</published><updated>2009-12-18T12:56:48.508+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Terror'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relato'/><title type='text'>Carta de suicidio del señor S. Campbell - Cuarta parte</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Pasaron un par de semanas, no recuerdo ahora mismo cuantas y, como el profesor me había contado, aquel hombre de la gabardina continuó con sus visitas diarias, casi siempre a la misma hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a los restos, los trabajadores del profesor desenterraron una maravillosa tablilla que nos abrió a todos el ánimo y las ansias de seguir excavando. Se trataba de un relieve en el que aparecían personajes como los del fetiche, con los mismos rasgos y características, señoreados por uno más grande que salía del mar y señalaba con una mano a la tierra, con otra al agua. A la zaga de la procesión caminaban una especie de blasfemos hombres-pez que esgrimían lanzas coralinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descubrieron más cosas, pero poco tienen que ver con mi historia. Únicamente diré aquello que me atañe directamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dediqué a estudiar la tablilla con el mayor ahínco posible, consulté los libros sobre civilizaciones americanas precolombinas e incluso viajé a Boston para registrar unos tomos que me recomendaron sobre la cultura del lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He aquí la conclusión que le di al profesor tras mi estudio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Profesor B. Balton, nos encontramos ante una cultura realmente curiosísima. Parece ser que se dedicaban a la vida marítima: comían, construían y, posiblemente, se vistieran con todo aquello que sacaban del mar. Basaban, además, su vida en un dios sin nombre (seguro que lo tenía, pero lo desconocemos) que, según sus ideales, les creó en el agua, les guió a la tierra y les llama, de nuevo, para que regresen al mar.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Esto nos da una idea de por qué o cómo desaparecieron, dejando detrás el poblado: probablemente se dirigiesen hacia el mar (encontrándose con el enorme océano en el que morirían) buscando a su dios.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Recuerde, eso sí, que esto son hipótesis y que aún necesitamos encontrar más indicios que lo verifiquen.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Atentamente, S. Campbell.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Pero quién iba a decirme que el profesor no leería nunca esta corta misiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corta entrada, pero, posiblemente, la siguiente sea el desenlace y, por ello, un poco más larga.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-5955018371995657196?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/5955018371995657196/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/12/carta-de-suicidio-del-senor-s-campbell_17.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/5955018371995657196'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/5955018371995657196'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/12/carta-de-suicidio-del-senor-s-campbell_17.html' title='Carta de suicidio del señor S. Campbell - Cuarta parte'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-8377454844805580273</id><published>2009-12-15T18:55:00.003+01:00</published><updated>2009-12-15T19:17:45.345+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Terror'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relato'/><title type='text'>Carta de suicidio del señor S. Campbell - Tercera parte</title><content type='html'>Supuse que el profesor iba a mantener algún tipo de conversación con quien fuese que le requería, así que me tomé la libertad de curiosear en el interior de aquel pequeño receptáculo. &lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_bEeC6R75E0c/SyfN4vYb3ZI/AAAAAAAAAAM/8rajemqsd3k/s1600-h/DSCF3171.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5415523451611635090" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 90px; CURSOR: hand; HEIGHT: 200px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_bEeC6R75E0c/SyfN4vYb3ZI/AAAAAAAAAAM/8rajemqsd3k/s200/DSCF3171.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Quité la tapa y descubrí* un alargado, aunque no mayor de diez centímetros, fetiche de arcilla que representaba a un ser que no mostraba ningún rasgo de pertenecer a sexo alguno (aunque mostraba, claramente, el triángulo invertido de la fecundidad). Su rostro sin facciones estaba solamente formado por dos ojos desorbitados y dos marcas alargadas allá donde debiera estar la nariz. Su cuello estaba rodeado por algún tipo de collar, marca de la tribu, quizá.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Debo admitir que me sentí realmente incómodo mientras tomaba aquel extraño fetiche y lo observaba con detenimiento; en ocasiones llegaba a sentir que era capaz de verme desde aquellos saltones agujeros que eran sus ojos y se reía de mí, pese a no tener más boca que una pequeñísima hendidura.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aun ahora siento su presencia. Se mofa de mí y ahora sí que oigo el sonido de su risa, como si quisiera destrozar mi ya casi ausente cordura (bien pensado, lo está consiguiendo...).&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pude oír una acalorada discusión que se desarrollaba fuera y que me sacó del ensimismamiento, reconociendo la voz del profesor Campbell como una de ellas, así que decidí salir por ver qué era lo que estaba pasando. Sin saber por qué y, prácticamente, sin darme cuenta, guardé el fetiche en uno de mis bolsillos, dejando la caja en el lugar de donde la había sacado el &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_EczWmlrUmL4/SpMw3E5FgDI/AAAAAAAAAEQ/Ml2yBwHjBD8/s400/DSCF3176.JPG"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 204px; CURSOR: hand; HEIGHT: 311px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_EczWmlrUmL4/SpMw3E5FgDI/AAAAAAAAAEQ/Ml2yBwHjBD8/s400/DSCF3176.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;profesor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando salí, pude ver al señor Campbell discutiendo acaloradamente con un hombre ataviado de tal guisa que apenas se le veía el rostro. Vestía una pesada gabardina marrón, con un sombrero a conjunto y una bufanda de color gris, que le dejaban a la vista únicamente los ojos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Rodeándoles y sin saber qué hacer estaban algunos de los trabajadores de la excavación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En el momento en que llegué, el extraño visitante se marchó, no sin antes posar su mirada en mí. Extrañado, me acerqué al aún nervioso profesor y le invité a entrar de nuevo en la tienda, cosa que me agradeció e instó a los demás a seguir con su trabajo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ya más tranquilizado, y con una buena taza de té entre pecho y espalda, el profesor me contó que aquel hombre era un vecino del lugar que, cuando escuchó los descubrimientos que se habían hecho, se mostró partícipe a colaborar pues, según decía, había estudiado su árbol genealógico y, al parecer, descendía directamente de una sociedad nativa de aquella zona. Su actitud, al principio, había sido la de un simple observador, pero desde que empezaron a desenterrar objetos personales o de trabajo de aquella gente, sus visitas fueron casi diarias y en ella exigía que se le otorgase todo aquello que rescatasen, al considerarse heredero.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Poco más me contó sobre aquel hombre, y pareció haber olvidado que iba a mostrarme el fetiche (o creyó habérmelo mostrado ya). Acto seguido empezamos a trabajar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;---&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;* El fetiche, en principio, iba a ser algo diferente, pero al ser el de la fotografía lo que más se acercaba a la idea previamente hecha, lo he modificado para su mejor adecuación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-8377454844805580273?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/8377454844805580273/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/12/carta-de-suicidio-del-senor-s-campbell_15.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/8377454844805580273'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/8377454844805580273'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/12/carta-de-suicidio-del-senor-s-campbell_15.html' title='Carta de suicidio del señor S. Campbell - Tercera parte'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_bEeC6R75E0c/SyfN4vYb3ZI/AAAAAAAAAAM/8rajemqsd3k/s72-c/DSCF3171.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-4545003728429106077</id><published>2009-12-13T02:06:00.012+01:00</published><updated>2009-12-13T02:18:56.549+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Terror'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relato'/><title type='text'>Carta de suicidio del señor S. Campbell - Segunda parte</title><content type='html'>&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 292px; CURSOR: hand; HEIGHT: 227px" alt="" src="http://www.bizkaia.net/Home2/Archivos/DPTO4/Temas/arqueologia_4.jpg" border="0" /&gt; No puedo negar que mi alegría fue tan grande que, sin pensar en el hecho de que tenía que cruzar el océano, ir a otro continente, meterme en un terreno que desconocía y trabajar con y para desconocidos, salí corriendo en busca de mi esposa para contarle la noticia. &lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Respondí al profesor Balton con una carta que anunciaba mi salida hacia América la siguiente semana así como una serie de libros y trabajos hechos para gozo y disfrute personal en los que daba muestra de mis conocimientos como antropólogo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En el día estipulado me hallaba bajando del barco que me había separado de mi patria y familia en el puerto de Newburyport, cargado con una maleta repleta de ropa, enseres de trabajo y un par de cachivaches que encontré indispensables para el trabajo que iba a realizar. Allí me esperaba el profesor Balton. Como me había descrito mi padre en muchas ocasiones, era un hombre bajo, de escaso pelo marfileño, la piel tostada por las constantes horas de trabajo al sol y una energía poco habitual en un hombre que, si mis cálculos no fallaban, rondaría los setenta. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Sobra decir que me recibió con toda la pompa que podía, como si de un nuevo mesías me tratara, un mesías que sería capaz de resolver aquel enigma que había mantenido a su equipo de trabajo tan sorprendido. Me llevó a un hostal y me mostró la habitación que me había alquilado para mi estancia (la misma en la que estoy escribiendo esto… un lugar poco digno para ser la última cosa que verán mis ojos). Me recomendó descanso durante ese día y, al siguiente, pasó de buena mañana a buscarme.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Apenas pude disfrutar de la ciudad. El profesor Balton conducía su Twin Six del 16 apurando su velocidad al máximo mientras me contaba sobre qué iba su trabajo. Según contó, Newburyport quería construir ciertas granjas en las afueras de la ciudad y, durante el trabajo de excavación para construir la base de los edificios, encontraron los restos de una, aparentemente, antigua civilización indígena. Se trataba de un pequeño poblado construido con piedra, arcilla y un elemento más que no pudieron reconocer (aunque sospechaban que fuese alguna especie de material marino por su densidad). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Uno de los muchos edificios que habían encontrado era, según creían, un templo de adoración. La ignorancia sobre quienes eran sus pobladores y sus costumbres dejaban abiertas tanto la posibilidad de que adorasen a alguno (o a varios) de los dioses antiguos o bien a las almas y los manes de sus antepasados. Como dato curioso, me comentó que no había encontrado restos humanos en el lugar, a lo que añadí que quizá sus habitantes emigraran por alguna razón y abandonaran para siempre el poblado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Con esto llegamos a la excavación, donde conocí a alguno de los trabajadores, como J. G. Harrison, T. Gilliam y los guardias de seguridad: P. Harvey y E. Morris. Pude comprobar que, pese a las explicaciones del profesor, yo no veía allí tanto como él creía ver. Piedras y tierra por doquier, no veía templo alguno, o al menos nada que lo certificase como templo y lo diferenciase de los muchos agujeros rodeados de roca que conformarían los hogares.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Expuse mis ideas al profesor y me llevó consigo a una pequeña tienda que usaba a modo de despacho. Dentro, en el cajón de una desordenada mesa y cerrado con llave, había una caja que el profesor abrió. Mientras tanto, la entrada de la tienda se abrió ligeramente y asomó la cabeza de T. Gilliam, anunciando y dijo: “Profesor, es él de nuevo”. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ante esto, el profesor Balton me dio la caja ya abierta y mientras, enfurruñado, se disculpaba, se marchó.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-4545003728429106077?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/4545003728429106077/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/12/carta-de-suicidio-del-senor-s-campbell_13.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/4545003728429106077'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/4545003728429106077'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/12/carta-de-suicidio-del-senor-s-campbell_13.html' title='Carta de suicidio del señor S. Campbell - Segunda parte'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-2908264512340456017</id><published>2009-12-10T18:59:00.005+01:00</published><updated>2009-12-10T19:07:13.254+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Terror'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relato'/><title type='text'>Carta de suicidio del señor S. Campbell - Primera parte</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Debo, ante todo, presentarme. Me llamo S. Campbell, nací en Bournemouth, lugar del que ya apenas recuerdo ni el aroma de su brisa marina, ni las vistas a ese gran océano que se abre a la inmensidad… No, Campbell, debes ceñirte a los hechos que atañen a tu historia reciente… Como decía, nací en el mil ochocientos noventa y tres en el seno de una familia acomodada, ocupando el lugar del segundo de cuatro hermanos y dos hermanas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://www.pc-gallery.net/bbs/data/GALLERY/Nightfall,_Tangata,_Easter_Island._2001_S.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 244px; CURSOR: hand; HEIGHT: 235px" alt="" src="http://www.pc-gallery.net/bbs/data/GALLERY/Nightfall,_Tangata,_Easter_Island._2001_S.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mi padre, R. Campbell, era dueño de una de las más prestigiosas colecciones de objetos antiguos que se recuerdan en la zona y se dedicaba a comerciar con ellos. A mi hermano mayor, J. Campbell, le instruyó en cuanto supo sobre el arte del buen vendedor, pero su sueño se truncó cuando mi pobre hermano murió víctima de unas fiebres provenientes del sur. ¡Cuál sería la decepción de mi padre, cargando con la pena de la muerte del vástago, al verse obligado en dejarme a mí su negocio! Nunca consideró la opción de instruirme en el oficio mientras mi hermano vivía, así que yo me dediqué a leer y estudiar por mi cuenta en numerosos volúmenes de arqueología, antropología e historia. Cuando la catástrofe familiar ocurrió, ya no estaba en edad de aprender tales artes de sus manos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y así fue como me pude ver, al poco tiempo, con mis padres muertos, mis hermanos desperdigados por el mundo y gastando la herencia que se les había dado y yo a cargo de un negocio que no sabía llevar. No puedo decir que tuviese pérdidas, pues con las rentas pude vivir bastante bien, pero tampoco ganaba mucho, y tenía que alimentar a mi familia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Sí, estoy casado… y tengo dos hijos, de cinco y dos años. Ruego a quien lea estos escritos que no les cuenten nada sobre esto, que les digan que su padre murió en alguna heroica hazaña, no como un condenado a la locura y la demencia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;He tomado un brevísimo descanso para respirar… no puedo soportar pensar en los pequeños… prosigo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Semanas atrás llegó a la dirección del negocio una curiosa misiva firmada por el profesor B. Balton. El profesor Balton era un viejo perro del desierto americano, amigo de mi padre y uno de sus mejores proveedores en cuanto al arte nativo de la parte norte del continente allende el mar. Por un momento pensé que le escribiría a mi padre, ignorante de su muerte, pero, para mi sorpresa, pude ver que no era así. La carta decía lo siguiente, según recuerdo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Querido, aunque aún desconocido, mr. S. Campbell.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le escribo so la recomendación de vuestro, ya tristemente fallecido, padre. Según me dijo en numerosas ocasiones, sois un gran antropólogo y arqueólogo, al menos en cuanto a la teoría se refiere. Me place anunciaros que he descubierto el yacimiento de, presumiblemente, una antigua e ignota cultura precolombina, es más, ¡incluso me atrevería a decir que es del tiempo en que empezamos a utilizar las dos piernas para andar erguidos! Entre todos los restos hemos encontrado cierto fetiche de piedra que nadie en mi equipo ha sido capaz de identificar. Por ello, confiando en su habilidad, le ruego que se desplace hasta la ciudad de Newburyport, en Boston, donde le recogeré y le llevaré al poblado en que se encuentran las ruinas. Confíe en que tendrá todos los gastos pagados, más lo que pueda ganar con este trabajo.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Un cordial saludo, prof. B. Balton.”&lt;/em&gt;&lt;a href="http://www.pc-gallery.net/bbs/data/GALLERY/Nightfall,_Tangata,_Easter_Island._2001_S.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-2908264512340456017?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/2908264512340456017/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/12/carta-de-suicidio-del-senor-s-campbell.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/2908264512340456017'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/2908264512340456017'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/12/carta-de-suicidio-del-senor-s-campbell.html' title='Carta de suicidio del señor S. Campbell - Primera parte'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-5095494798729194146</id><published>2009-12-09T16:04:00.005+01:00</published><updated>2009-12-09T16:26:31.090+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Terror'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relato'/><title type='text'>La carta de suicidio del señor S. Campbell - Introducción</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Newsburyport, 24 de Noviembre de 1923&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya ha caído la noche aunque el sol siga golpeando con insistencia invernal los cristales empañados de suciedad de mi hostal. Ha caído la noche en mis días de lucidez y alegría, jolgorio e ignorancia. Mientras garabateo, con toda la velocidad que mis manos permiten, esta carta, siento cómo todo vestigio de mi cordura hase ido volando por algún balcón... mas ¡no saquemos conclusiones precipitadas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero escribirles aquí, a quienes interese, lo sucedido en estas últimas semanas y en qué situación me vi envuelto para que, así, la historia me juzgue cuerdo o loco, aunque ya no me importe pues, aunque no sé qué vi, sé que vi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ello, con tanta premura como se me permita, procedo a relatarles mi historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[Fin de la Introducción]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Compadres, heme zambullido, desde hace tiempo, en los relatos que tanto he leído de Lovecraft, Poe y demás escritores del género de terror Romántico y Victoriano; tamaña fue mi sorpresa al ver que &lt;a href="http://www.elpais.com/"&gt;cierto periódico&lt;/a&gt; estaba vendiendo, como suplemento, relatos de estos autores (y otros muchos que no conocía), así que de estoy, de nuevo, "empapando" de tales obras maestras. Tal es así que me movió el gusanillo de imitarles (pues, al fin y al cabo, los homenajes no son sino imitaciones hechas desde el cariño) con un relato corto del mismo estilo que el suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante varios días iré dejando fragmentos de este primer (de muchos más, espero) relato que escribo en aras de ser mostrado al público, no solo para satisfacción personal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y que no se os acabe la tinta.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-5095494798729194146?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/5095494798729194146/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/12/la-carta-de-suicidio-del-senor-s.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/5095494798729194146'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/5095494798729194146'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/12/la-carta-de-suicidio-del-senor-s.html' title='La carta de suicidio del señor S. Campbell - Introducción'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-5001164537692551545</id><published>2009-12-02T23:13:00.003+01:00</published><updated>2009-12-03T22:32:38.844+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Portugués'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soneto'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Camões'/><title type='text'></title><content type='html'>Amor é fogo que arde sem se ver;&lt;br /&gt;É ferida que dói e não se sente;&lt;br /&gt;É um contentamento descontente;&lt;br /&gt;É dor que desatina sem doer;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;É um não querer mais que bem querer;&lt;br /&gt;É solitário andar entre a gente;&lt;br /&gt;É nunca contentar-se de contente;&lt;br /&gt;É um cuidar que ganha em se perder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;É querer estar preso por vontade;&lt;br /&gt;É servir a quem vence, o vencedor;&lt;br /&gt;É ter com quem nos mata, lealdade.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mas como causar pode seu favor&lt;br /&gt;nos corações humanos amizade,&lt;br /&gt;se tão contrário a si é o mesmo Amor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Luís Vaz de Camões -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun cuando no soy partidario de traducir la poesía, aquí dejo la traducción libre y propia de este soneto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amor es el fuego que quema sin ser visto;&lt;br /&gt;es una herida que duele y no se siente,&lt;br /&gt;es un alegría triste,&lt;br /&gt;es un dolor que desatina sin doler.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un no querer más que buen querer,&lt;br /&gt;es un solitario andar entre la gente,&lt;br /&gt;es nunca contentarse de alegría,&lt;br /&gt;es un aspecto que se gana cuando se pierde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es querer estar preso por voluntad,&lt;br /&gt;y servir a quien vence, el vencedor,&lt;br /&gt;es tener a alguien que nos mata, lealtad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mas, ¿cómo puede causar su favor&lt;br /&gt;en los corazones humanos amistad&lt;br /&gt;si tan contrario a sí mismo es el mismo Amor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-5001164537692551545?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/5001164537692551545/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/12/amor-e-fogo-que-arde-sem-se-ver-e.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/5001164537692551545'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/5001164537692551545'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/12/amor-e-fogo-que-arde-sem-se-ver-e.html' title=''/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-691070032011303821</id><published>2009-11-03T16:11:00.003+01:00</published><updated>2009-11-03T16:17:22.559+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soneto'/><title type='text'>Soneto IX</title><content type='html'>El alba destiñe, cautivo, lágrimas&lt;br /&gt;Que nublan, bañan, ojos inocentes.&lt;br /&gt;Culpables son quienes se creen creyentes&lt;br /&gt;Clamando, becerros, tu pena máxima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ves la soga y el gancho, muerte próxima,&lt;br /&gt;Que aplacarán los gritos de las gentes.&lt;br /&gt;Sabes, preso, que aunque a miles te enfrentes,&lt;br /&gt;Tu razón irá al mundo de las ánimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál fue el pecado? ¿Por qué no ser fuerte?&lt;br /&gt;¿Por qué un inocente morir temprano?&lt;br /&gt;¿Quién tus matarifes? ¿Cuál fue tu suerte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poeta, que creaste belleza, tu mano&lt;br /&gt;Cantó a quien no debería; aun la muerte&lt;br /&gt;No mató la öbra, sólo al humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Soneto de doble significado. Por un lado más obvio, durante toda la historia, cuando se ha impuesto un régimen despótico, las primeras acciones del mismo han sido aniquilar a los literatos e intelectuales de las facciones opuestas; se ha visto mil veces en la historia, por desgracia, cómo a un poeta, por haber escrito sus ideales, no bien recibidos por el régimen despótico, se le ajusticiaba para hacerle callar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El segundo significado, como eterno guiño a las poesías anacreónticas, trata de aquel poeta que escribe a una musa pero que, con el devenir del tiempo, se deje de sentir aquello que le movió a hacerlo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En ambos casos el resultado es el mismo: puede morir físicamente el escritor o puede morir el sentimiento que impulsó un poema, pero sus obras, su poesía, siempre existirá. Cosa que resume muy bien Bécquer en una de sus rimas:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-691070032011303821?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/691070032011303821/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/11/soneto-ix.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/691070032011303821'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/691070032011303821'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/11/soneto-ix.html' title='Soneto IX'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-530532572928752608</id><published>2009-10-19T23:43:00.000+02:00</published><updated>2009-10-19T23:44:24.350+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hexasílabos'/><title type='text'>Seis hexasílabos por despertar del letargo a la joven apenada</title><content type='html'>Cuando ávidos semejen&lt;br /&gt;Azares del destino,&lt;br /&gt;Siente del ave el trino&lt;br /&gt;Que invoca a quienes crecen&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de desgracias.&lt;br /&gt;Vive con plenitud&lt;br /&gt;La eterna juventud.&lt;br /&gt;Caigan las hojas lacias,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cubran suelo manchado&lt;br /&gt;Cual lágrimas mejillas,&lt;br /&gt;Que tapen las rencillas&lt;br /&gt;Que el tiempo nos ha echado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De desagradecidas&lt;br /&gt;Causas el mundo lleno&lt;br /&gt;Está; cogen de pleno&lt;br /&gt;A quien las cree perdidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es hoy día de llantos.&lt;br /&gt;Sufra quien el sufrir&lt;br /&gt;Sea modo de vivir&lt;br /&gt;Aunque no importe a cuántos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por viles tretas gime&lt;br /&gt;Inocente afectado.&lt;br /&gt;Ahora ríe de grado,&lt;br /&gt;Que el mal nunca se arrime.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-530532572928752608?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/530532572928752608/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/10/seis-hexasilabos-por-despertar-del.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/530532572928752608'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/530532572928752608'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/10/seis-hexasilabos-por-despertar-del.html' title='Seis hexasílabos por despertar del letargo a la joven apenada'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-4535456697196167664</id><published>2009-10-18T15:43:00.003+02:00</published><updated>2009-10-18T16:58:48.162+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soneto'/><title type='text'>Soneto VIII</title><content type='html'>Duerme, Tirsis, duerme y siente beldad,&lt;br /&gt;Arropada en exquisitos laureles&lt;br /&gt;Donde, en sueños, nuevos mundos modeles,&lt;br /&gt;Mundos que, en vida, se hagan realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Duerme, Tirsis, duerme. Busca verdad&lt;br /&gt;En el lugar donde poetas noveles&lt;br /&gt;Cantan odas a la madre Cibeles&lt;br /&gt;Por ver tu piel, de extrema suavidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí, que de letras sé y puedo armarme.&lt;br /&gt;Allí, que nunca nadie podrá herirme.&lt;br /&gt;Allí, Tirsis, que no puedo perderme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En rimas y sueños debo quedarme,&lt;br /&gt;Donde sólo feliz logro sentirme,&lt;br /&gt;Más nunca fuera. Duerme, Tirsis, duerme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;He aquí la explicación del soneto. Damón y Tirsis son grandes amigos; él le tiene una gran estima y especial cariño. Tal es así que Damón siente que, en ocasiones, tal cariño sobrepasa límites que no debería sobrepasar. Es entonces cuando decide refugiarse en su mundo. Es mediante los sueños y la poesía la única forma mediante la cual puede tocar su piel u oler sus aromas, ya que fuera de ese mundo no. Por ello, Damón insta a Tirsis a que sueñe, que se adentre en su mundo, el único en que puede hacer sus fantasías realidad y ser feliz del modo en que él quisiera.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-4535456697196167664?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/4535456697196167664/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/10/soneto-viii.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/4535456697196167664'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/4535456697196167664'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/10/soneto-viii.html' title='Soneto VIII'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-2550733655403758625</id><published>2009-10-07T19:49:00.000+02:00</published><updated>2009-10-07T19:50:27.015+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soneto'/><title type='text'>Soneto VII</title><content type='html'>Cantan gloriosos himnos querubines&lt;br /&gt;A dioses de grandeza ultraterrena&lt;br /&gt;Y no ven que, so el cielo, en la arena,&lt;br /&gt;Hay belleza digna de serafines.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quien perfección buscaba en los confines&lt;br /&gt;Del mundo, Venus, combate la pena&lt;br /&gt;Que, por no ver su rizada y morena&lt;br /&gt;Esencia, cometen mil actos ruines.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú, áurea presencia en rosas bañada,&lt;br /&gt;Que efímera apareces, más presente&lt;br /&gt;Te hayas entre mis musas, amagada,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pides al poeta una rima alheñada&lt;br /&gt;Con su arte, más te digo, confidente,&lt;br /&gt;Que tü eres su poesía anhelada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-2550733655403758625?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/2550733655403758625/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/10/soneto-vii.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/2550733655403758625'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/2550733655403758625'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/10/soneto-vii.html' title='Soneto VII'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-2860555647268563375</id><published>2009-09-26T17:50:00.003+02:00</published><updated>2009-09-26T17:54:22.614+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Épica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Oda'/><title type='text'>Oda al valiente y sin igual brujo Aldharis en su brillante, solitaria y suicida acometida</title><content type='html'>Aldharis es un Sin'dorei, también llamados Elfos de Sangre, estudiante de la demonología y las artes oscuras de la brujería. Días atrás demostró gran valentía (léase ignorancia o escasez/falta de cordura) enfrentándose al gran enemigo él solo; enemigo que, todo sea dicho, requiere la ayuda de, como mínimo, otras cuatro personas. Aldharis quiso dar su vida por permanecer en las historias. Y así fue. Quienes le acompañaron me relataron sus proezas y me pidieron que le escribiese una oda. Ahí va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué musas te llevaron,&lt;br /&gt;Aldharis, a acometer tal ventura,&lt;br /&gt;Que no poco tardaron&lt;br /&gt;A cantar tu bravura&lt;br /&gt;Los que, en su mente, tus hechos perduran?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué fue aquello que hiciera&lt;br /&gt;Del brujo sutil un arma de guerra,&lt;br /&gt;Que, tal como una fiera&lt;br /&gt;Que en jaula oscura espera,&lt;br /&gt;Te lanzaste ciego a muerte certera?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Dó irán los héroes muertos?&lt;br /&gt;¿Dó las sombras que, hastiadas, abandonan&lt;br /&gt;Los putrefactos cuerpos&lt;br /&gt;De a quienes no perdonan&lt;br /&gt;La locura en la mente en la que atronan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No lo ven aún tus ojos,&lt;br /&gt;Elfo valiente, vivo, más no cuerdo.&lt;br /&gt;Hoy, postrado de hinojos,&lt;br /&gt;Das gracias al recuerdo&lt;br /&gt;Que te sacó vencedor de aquel tuerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Gloria a Aldharis, el héroe!&lt;br /&gt;¡Gloria a Aldharis, el bravo!&lt;br /&gt;¡Gloria aeternam, hermano!&lt;br /&gt;¡Gloria! ¡Gloria por siempre!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-2860555647268563375?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/2860555647268563375/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/09/oda-al-valiente-y-sin-igual-brujo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/2860555647268563375'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/2860555647268563375'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/09/oda-al-valiente-y-sin-igual-brujo.html' title='Oda al valiente y sin igual brujo Aldharis en su brillante, solitaria y suicida acometida'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-5774097601970601673</id><published>2009-08-26T11:45:00.004+02:00</published><updated>2009-08-26T12:01:01.452+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Ensayo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Feijoo'/><title type='text'>Defensa de las mujeres, discurso XVI, fray Benito Jerónimo Feijóo y Montenegro (1676-1764)</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;En grave empeño me pongo. No es ya sólo un vulgo ignorante con quien entro en la contienda: defender a todas las mujeres viene a ser lo mismo que ofender a todos los hombres, pues raro hay que no se interese en la precedencia de su sexo con desestimación del otro. A tanto se ha extendido la opinión común en vilipendio de las mujeres que apenas admite en ellas cosa buena. En lo moral las llena de defectos y en lo físico de imperfecciones; pero donde más fuerza hace es en la limitación de sus entendimientos. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Llegamos ya al batidero mayor que es la cuestión del entendimiento, en la cual yo confieso que, si no me vale la razón, no tengo mucho recurso a la autoridad; porque los autores que tocan esta materia (salvo uno u otro muy raro) están tan a favor de la opinión del vulgo que casi uniforme hablan del entendimiento de las mujeres con desprecio. A la verdad, bien pudiera responderse a la autoridad de los más de esos libros con el apólogo que a otro propósito trae el siciliano Carducio en sus diálogos sobre la pintura. Yendo de camino un hombre y un león, se les ofreció disputar quiénes eran más valientes, si los hombres, si los leones: cada uno daba la ventaja a su especie, hasta que, llegando a una fuente de muy buena estructura, advirtió el hombre que en la coronación estaba figurado en mármol un hombre haciendo pedazos a un león. Vuelto entonces a su competidor, en tono de vencedor, como quien había hallado contra él un argumento concluyente, le dijo: "Acabarás ya de desengañarte de que los hombres son más valientes que los leones, pues allí ves gemir oprimido y rendir la vida a un león debajo de los brazos de un hombre." "Bello argumento me traes- respondió sonriéndose el león-. Esa estatua otro hombre la hizo, y así no es mucho que la formase como le estaba bien a su especie. Yo te prometo que si un león la hubiera hecho, él hubiera vuelto la tortilla y plantado al león sobre el hombre, haciendo pedazos de él para su plato." Al caso: hombres fueron los que escribieron esos libros, en que se condena por muy inferior el entendimiento de las mujeres. Si mujeres los hubieran escrito, nosotros quedaríamos debajo [...]. Ni ellas ni nosotros podemos en este pleito ser jueces, porque somos partes. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;[...] Estos discursos contra las mujeres son de hombres superficiales. Ven que, por lo común, no saben sino aquellos oficios caseros a que están destinadas y de aquí infieren (aun sin saber que lo infieren de aquí, pues no hacen sobre ello algún acto reflejo) que no son capaces de otra cosa. El más corto lógico sabe que de al carencia del acto a la carencia de la potencia no vale la ilación; y así, de que las mujeres no sepan más, no se infiere que no tengan talento para más. Nadie sabe más que aquella facultad que estudia, sin que de aquí se pueda colegir, sino bárbaramente, que la habilidad no se extiende a más que la aplicación. Si todos los hombres se dedicasen a la agricultura [...] de modo que no supiesen otra cosa, ¿sería esto fundamento para discurrir que no son los hombres hábiles para otra cosa? [...] Si en todo el mundo hubiera la misma costumbre, tendrían sin duda las mujeres a los hombres por inhábiles para las letras, como hoy juzgan los hombres ser inhábiles a las mujeres. Y como aquel se hace, pues procede sobre el mismo fundamento.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-5774097601970601673?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/5774097601970601673/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/08/defensa-de-las-mujeres-discurso-xvi.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/5774097601970601673'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/5774097601970601673'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/08/defensa-de-las-mujeres-discurso-xvi.html' title='Defensa de las mujeres, discurso XVI, fray Benito Jerónimo Feijóo y Montenegro (1676-1764)'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-5493971545403593207</id><published>2009-08-26T02:06:00.001+02:00</published><updated>2009-08-26T02:07:45.733+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soneto'/><title type='text'>Soneto I</title><content type='html'>Las próximas entradas serán para recuperar los sonetos que dejé en el antiguo Fotolog, para que no se pierdan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Con qué espina de todos los rosales,&lt;br /&gt;de tantos rosales aquella espina,&lt;br /&gt;tuvo que herir con sueños que terminan&lt;br /&gt;a aquellos que empiezan ya siendo males?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién puede ser que, haciendo cosas tales,&lt;br /&gt;siente que, en el sendero en que camina,&lt;br /&gt;como si fuera el sol, todo ilumina&lt;br /&gt;con sus rayos de luz no celestiales?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella que por cuervo fue vencida,&lt;br /&gt;que en la sombra de la noche se amaga,&lt;br /&gt;que por más intentos no aprenderán&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que es sueño ruin de amarga bienvenida.&lt;br /&gt;Y aun con el cuerpo repleto de llagas,&lt;br /&gt;yo sé que ahora vientos del sur vendrán.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-5493971545403593207?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/5493971545403593207/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/08/soneto-i.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/5493971545403593207'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/5493971545403593207'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/08/soneto-i.html' title='Soneto I'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-7208005632880493903</id><published>2009-08-12T00:58:00.005+02:00</published><updated>2009-08-12T01:07:33.684+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='moraleja'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Historias'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='exempla'/><title type='text'>Historia del cantero</title><content type='html'>Había un hombre que llevaba piedras de una cantera a una construcción en los tiempos que el único medio de transporte era un carro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día de trabajo llovía a cántaros y, como no había carreteras, el suelo estaba completamente embarrado y el peso era tal que el animal, extenuado, murió de agotamiento. El carreteró se echó toda la culpa a sí mismo por haber dejado que muriese el animal, así que bajó del carro y se puso en su lugar: tomó los extremos y empezó a tirar con todas sus fuerzas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el camino se encontró con más carreteros que le ofrecieron una porción de su carro para cargar la piedra o incluso dejarle un animal para que tirase, pero él sentía que, ya que había sido culpa suya, tenía que acabarlo él solo y no hizo caso a los pocos compañeros que le quisieron ayudar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre sufrió el mismo destino que el animal: cayó extenuado en medio del camino por querer cargar sobre sus hombros un enorme peso que no tendría por qué haber cargado y no querer aceptar ninguna ayuda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-7208005632880493903?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/7208005632880493903/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/08/historia-del-cantero.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/7208005632880493903'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/7208005632880493903'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/08/historia-del-cantero.html' title='Historia del cantero'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-5422863787797107955</id><published>2009-08-11T20:24:00.006+02:00</published><updated>2009-08-12T00:37:33.908+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cartas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Relato'/><title type='text'>Cartas en un cajón, primera parte.</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;Había llegado el día que tanto habíamos temido. Tres hermanos éramos quienes teníamos el pleito (curioso, ¿verdad? Los hermanos dejan de pelearse cuando tienen algo de uso de razón, pero acaban riñendo de nuevo con la edad) sobre qué haríamos de la casa del abuelo una vez éste muriese y ya había sucedido. Medio año atrás mi abuelo murió. No sabría repetir las palabras de los médicos, no soy muy dado a los tecnicismos de su argot, pero, como dirían las vecinas del lugar, "murió de viejo".&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Mi abuelo, descanse allá donde esté, vivía en una enorme casa en un pueblo apartado de toda civilización, en un lugar de estos destinados al abandono que sólo se llenan (y poco) de los snobs de ciudad que, en verano, "van al pueblo" a las fiestas patronales. Todos queríamos hacernos con esa casa. No eran tiempos de bonanza económica y un lugar como ése podría sacar de un atolladero a cualquiera, bien fuese viviendo allí o vendiéndola, sobretodo la segunda opción. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Casualidades de la vida: yo, el menor de los tres, fuí quien, tras mucho juzgado y mucho papeleo (a mi parecer innecesario), acabó heredando la casa. ¿Y ahora qué tocaba? Hacer una inspección íntegra de la casa para tirar lo inservible y vender lo aprovechable. Lo siento, no soy una persona que dote de valor sentimental a los objetos con los que apenas he interactuado. Fotos en blanco y negro de mis abuelos, su boda (aún recuerdo a mi abuela diciendo: "Menudo calor hacía, agosto que era. Notaba las gotas de sudor cayendo por mi espalda."), el nacimiento de mi padre, su estancia en Toulouse por necesidad de trabajo (a mi abuelo siempre le habían hecho gracia los "españolitos" que apoyaban la idea que los inmigrantes venían a quitarnos el trabajo... cuando no hacía muchas décadas habían sido los españoles quienes emigraron a Francia), su uniforme de cartero... &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Sí, mi abuelo fue cartero. Al principio trabajó en Madrid repartiendo cartas en un barrio, pero cuando volvió a su pueblo natal tomó un camión con el que repartía la correspondencia en los alrededores de Cangas de Onís.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras vaciaba cajones de los muchos trastos sin utilidad que guardaba mi abuelo, descubrí un fardo bastante abultado. Creyendo que sin duda serían cartas de amor de las que mandaba a mi abuela o postales de Francia para sus muchos hermanos y familiares opté por lanzarlo a la enorme bolsa de basura que tenía a mi lado, casi llena hasta los topes de trastos varios. Pero algo, llámese destino, curiosidad u ociosidad me hizo abrir el fardo para ver qué había allí escrito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como imaginaba, eran un buen número de cartas y, entremezclados, había ciertos recortes de un periódico de la zona, extinto hacía décadas, llamado "La Gaceta". "Algo referente a días importantes de sus vidas, mi padre también lo hace", pensé. Sin poner demasiado interés eché un vistazo al primer y escueto recorte, del veintisiete de marzo de 1956.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;strong&gt;Accidente de automóvil en las afueras de Oviedo&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;El pasado veinticinco de marzo un camión de la oficina de correos chocó contra un carro repleto de barricas de vino. Por suerte ninguna persona salió herida y solo se pudieron lamentar daños materiales en el vino que, con gran honor, el conductor del camión propuso pagar.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Sin entender qué relevancia veía en ese recorte mi abuelo, me dispuse a leer las cartas que seguían.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Continuará&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-5422863787797107955?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/5422863787797107955/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/08/cartas-en-un-cajon-primera-parte.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/5422863787797107955'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/5422863787797107955'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/08/cartas-en-un-cajon-primera-parte.html' title='Cartas en un cajón, primera parte.'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-5278033379317635220</id><published>2009-07-30T00:28:00.003+02:00</published><updated>2009-08-12T00:38:02.210+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Soneto'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Erotismo'/><title type='text'>Soneto V</title><content type='html'>Y ya que solo parece haberse percatado de quién soy una persona, he aquí un soneto de cosecha propia que sólo ella y otra vieron en su día. Al fin publicado al populacho. Primer poema de cariz erótico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soneto V&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Serán tales sus artes y venturas&lt;br /&gt;que, en la noche fría, susurros siento,&lt;br /&gt;y no sé si es ya su aroma, ya el viento,&lt;br /&gt;quien me trae sus deseos siempre a oscuras?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién accede a mi mente por costuras&lt;br /&gt;rotas, que alargo el brazo y no la tiento,&lt;br /&gt;y obligado al onanismo reviento&lt;br /&gt;en este amor sin carne ni posturas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caen unos labios en mi fría piel.&lt;br /&gt;Aunque solo, pienso que estos son de ella,&lt;br /&gt;y alimento mis ansias con su miel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incorpórea figura, luz de estrella,&lt;br /&gt;de sueños, deseos: rompe mi hiel.&lt;br /&gt;Gozo prohibido en mí, la más bella.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-5278033379317635220?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/5278033379317635220/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/07/soneto-v.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/5278033379317635220'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/5278033379317635220'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/07/soneto-v.html' title='Soneto V'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-802233265422811192.post-5676289517083539448</id><published>2009-07-27T15:06:00.001+02:00</published><updated>2009-07-27T19:01:20.013+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Apertura'/><title type='text'>Afinando la lira</title><content type='html'>Y es que todo debe tener un inicio, aun cuando no se sepa cuán duradero será lo creado y cómo de honorable o catastrófico su fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He aquí un proyecto centrado en la literatura, tanto propia como ajena, desde un punto de vista subjetivo. Seamos sinceros, la objetividad es tan difícil de conseguir que no vale la pena ni intentarlo cuando se sabe que no se quiere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera decir cada cuanto tiempo se actualizará el blog, pero me es imposible vaticinar una periodicidad, así que, antes de empezar, ya os pido disculpas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante todo, esperemos que prime la racionalidad. Siempre he pensado que para entender un poema es necesario, en la mayoría de las veces, conocer el trasfondo del poeta. Aun así, no va a convertirse esta humilde página en un centro de "tomateos" indiscriminado. Mi vida es mía y no le interesa a nadie más, salvo a quienes yo quiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, insistiendo en el uso de la racionalidad, como diría J.M. Auel en su último libro:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- ¿Dónde has aprendido tanta sensatez[...]?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Eso no es sensatez, es puro sentido común.&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/802233265422811192-5676289517083539448?l=laliradedamon.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://laliradedamon.blogspot.com/feeds/5676289517083539448/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/07/afinando-la-lira.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/5676289517083539448'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/802233265422811192/posts/default/5676289517083539448'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://laliradedamon.blogspot.com/2009/07/afinando-la-lira.html' title='Afinando la lira'/><author><name>Damón</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05278804924256408248</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry></feed>
